18 Julio 2008
Ya puedes ver lo que no ves mientras miras: Funny games US
CrÃtica / Análisis, Estrenos, Trailers Añadir un comentario
No es posible ver lo que no ves mientras estás viendo. Cualquier observador deja siempre de ver algo en favor de lo que mira. Y salvo Dios, que todo lo ve, el resto de los mortales tenemos al observar (y por tanto pensar) un punto ciego del que, además, desconocemos (¡porque no podemos verlo!) su contenido, extensión y forma.
Trailer en VO de Funny Games US
Esto que digo puede parecer evidente: ahora mismo estás mirando el ordenador y no puedes verte a ti mismo mirando y descubrir que detrás de ti hay alguien con un cuchillo a punto de cortarte el cuello… o no. Pero puede significar algo más, ese algo nada evidente y bien complejo con el que Haneke juega a la perfección: ves en televisión o cine violencia constante, asesinatos, torturas, violaciones, reglas violentas o violentas supresiones de las reglas… vives, generas, padeces y ves la violencia, sÃ, pero nunca te ves a ti mismo, porque no puedes hacerlo, viendo esa violencia; no sabes por qué la ves ni cómo lo haces, qué necesitas de ella o qué genera en ti, espectador medio.
Hasta que llegó Haneke decidido a habitar ese punto ciego que no ves y obligarte a verte a ti mismo viendo. CreÃas que habÃas visto mucha violencia pero para verla bien, nÃtida y sin puntos ciegos, tienes que verla del todo: tienes que verte viéndola. Y después asume, si puedes, lo que has visto.
Pero claro, para verte viendo no puedes ver (violencia), sino esperar(la), imaginar(la), temer(la) y también desear(la). Razón por la que en Funny Games no se ve violencia directa alguna y, sin embargo, nunca se mostró tanta. Razón, también, por la que Haneke juega con todo aquello que crees o esperas ver pero él no quiere mostrarte nunca. Razón, en fin, por la que seas o no consciente, ninguna de tus referencias narrativas, ningún asidero que puedas creer encontrar en tu más o menos amplio repertorio de sentido sirve para construir (vale decir, esperar, descubrir, recordar y a la vez anticipar) el sentido del film y el destino de la trama: ni la violencia está justificada (no violaron de pequeños a los malos, no son marginales, psicópatas o burócratas vÃctimas de una injusticia cósmica), ni la trama te permite a ti justificar la violencia o desearla, porque cuando lo haces Haneke rebobina y borra. Sólo tú viéndote viendo.
Y viendo un film que, por otra parte, te cuenta todo esto desde el principio (porque ya lo sabes, porque eres parte de esa clase media que se divierte jugando a descubrir quién ha compuesto el Aria que ahora suena en la radio del coche, ese coche familiar que te lleva a las mismas vacaciones de siempre, con la misma mujer de siempre y el mismo hijo de siempre… formas parte de esa clase media que a Haneke le suena a hardpunk aunque tú creas escuchar a Hendel); y además te lo cuenta jugando contigo y con el mismo cine: sabes distinguir la comedia de la tragedia, de hecho lloras con las tragedias y rÃes con las comedias, te reconoces en la pena y te reconfortas en la risa, conoces de antemano el sentido y te sientes cómodo en él, pero, ¿qué pasa cuando los géneros se enfrentan, las referencias desaparecen, la tragedia se topa con la comedia y ya no sabes si llorar o reÃr?
Pues que empiezas a verte a ti mismo viendo.
Y… sÃ, es violento.
P.S. Nada he dicho de las diferencias entre el film austrÃaco del 97 y el remake norteamericano que ahora se estrena, y lo cierto es que poco puede decirse: son dos films cuasi idénticos en estructura, secuencias, planos, diálogos…con diferente interpretación y un cambio de lenguaje que, a pesar de todo, no altera ni modifica el film. Ahora bien, esta pelÃcula, como decÃa antes, pretende que uno se vea a sà mismo viendo, y lo que es evidente es que este sà mismo ha cambiado completamente entre la primera y la segunda pelÃcula, y lo ha hecho en el tiempo (diez años después del 97 son muchos años de violencia) y en el espacio (un espectador nortemericano es, potencialemente, un espectador mundial).
SÃ, probablemente es ya otra pelÃcula.
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23 de Julio de 2008 - 12:54
Escuché gloriosos comentarios al respecto de Funny Games pero decidà ir a verla el mismo dÃa que leà tu crÃtica. Esperaba mucho más de lo que và y salà bastante cabreada porque siempre te fastidia más ver una peli que habrÃa podido ser muy buena que una mala pero he vuelto a releer tu crÃtica y he de decirte que has conseguido lo que no consiguió Haneke.
Felicidades porque es de lo mejor que he leÃdo últimamente.