08 Julio 2008
Wall-e: arte moderno y futuro chatarra
Crítica / Análisis, Trailers Añadir un comentario
Dirigida por Andrew Stanton*, la nueva película de Pixar/Disney, es una comedia ambientada en el siglo XXIX que critica, por hipertrofia, las tendencias más obscenas del consumismo actual.
Como es de uso desde los orígenes del género, la ciencia ficción y otros futurismos afines, más que acercarnos al porvenir, suelen configurarse como criticas del imaginario y los automatismos de su tiempo.
Así como el personaje que da nombre al filme procesa los restos abandonados tras el festín planetario, la dupla Stanton - Reardon recicla el arte y la cultura de los últimos ciento cincuenta años a través de intertextualidades varias.
Nota: Los comentarios que siguen, parten del supuesto de que el lector ha visto la película. Por ello, se manejan con libertad referencias al argumento y sus escenificaciones.
En el año 2815 el planeta Tierra es un desértico basurero inerte. Aquellos animales que de lejos parecen moscas, no lo son; se trata de pequeños desechos agitados por el viento. Entre montañas de objetos inanimados circula un pequeño robot que, con el correr de los siglos, ha desarrollado asombrosas facultades antropomórficas.
Ha perseverado en su ser hasta el punto de pasar de mero elevador de carga y distribuidor de deshechos de clase terrestre (Waste Allocation Load Lifter Earth-Class) a transformarse en: Wall-e (un dispositivo capaz de nombrar-se). La máquina, producto social por excelencia, se auto-socializó en soledad. Tras setecientos años de trabajo, tiene su propio monoambiente, equipado con (casi) todo lo que una máquina podría desear, más una pequeña mascota (indeseable para cualquiera de nosotros, terrícolas de los albores del siglo XXI: “Ya el renacimiento observó, por boca de Giordano Bruno y de Bacon, que los verdaderos antiguos somos nosotros y no los hombres del Génesis o de Homero”. J. L. Borges. Obras Completas, IV).
Como si fuese un niño, mira su película favorita una y otra vez. El hecho de que ésta sea Hello, Dolly!, (un musical dirigido por Gene Kelly, (¿merecido?) fracaso comercial de 1969) podría deberse a que tuvo la mala suerte de encontrar sólo esa. Aún así, la aburrida realización protagonizada por Bárbara Streisand y Walter Matthau, albergaría insospechadas propiedades educativas, al menos para mecanismos automáticos con sensores ópticos, auditivos y aspiraciones miméticas.
Wall-e no sólo es un sobreviviente, es un ‘indie’-viduo: anda solo, hace su trabajo (holgazanea y curiosea por ahí), vuelve a su casa por las noches, alimenta su mascota, adorna su morada, mira televisión, sueña con lo que le falta y se automedica con lo que tiene a mano. Ha sido abandonado y vive su soledad intensamente, a la espera de un otro complementario… que llegará, en su caso, con el nombre de la primera mujer.
Wall-e es cuadrado, anguloso, articulado, sucio, metálico, oxidado, grave, mecánico, analógico y rodante. Eva es oviforme, redondeada, ergonómica, inmaculada, plástica, reluciente, leve, electrónica, digital y voladora. Él está lleno de cariño, hospitalidad, inclinaciones lúdicas y asombro infantil; ella maneja un saber técnico, desapasionado, impersonal, con objetivos precisos e indiferencia marcial (pero con capacidades homeoplásticas). Él es más del tipo Play/Rec y ella es de tendencia Mode/Func (“Mody kind of a guy”, Laurie Anderson, United States, Live).
En él resuenan ET, el Chaplin de Tiempos Modernos, el ciberniño de Inteligencia Artificial, Nº 5 de Cortocircuito, el Jack Nicholson de Atrapado Sin Salida (la escena en que libera a las máquinas disfuncionales de su service-cautiverio, recuerda a One Flew Over the Cuckoo’s Nest) y porqué no, el aspecto cúbico (y la mirada perdida) del retrato de Federico da Montefeltro de Piero della Francesca.
En ella vibran, al menos y secretamente, La fierecilla domada, Jane, Terminator, El quinto elemento, Ana O, el viajero intrauterino de 2001, y ya que estamos, la redondez del retrato de Battista Sforza, también de Piero.
En el futuro, el Estado histórico, paternal, burocrático, malhumorado, injusto, caro, fumador, bulímico, decimonónico, parasitado y parasitario ha dado lugar a una Mega-Empresa poshistórica, maternal, robótica, alegre, equitativa, económica, sin vicios contaminantes (excesivos), anoréxica, posindustrial y distributiva. La humanidad vive su destino inercial en una especie de comunismo capitalista, sin más explotados que máquinas sofisticadas, disciplinadas, eficientes y sin gremio a la vista (el levantamiento de Auto cumple con los requerimientos de intertextualidad básicos, al evocar a Hal 9000 ((de la expedición a Júpiter de 2001)) y su famosa resistencia al cambio ((la inclusión de Así Habló Zaratustra parecería innecesaria))).
La levedad de una vida sin el peso del trabajo y otras obligaciones, ha dado lugar a un mundo poslaboral de ocio, aburrimiento, interfases incorpóreas, tejido adiposo y cuerpos sin tono.
En la sociedad del futuro, la pajita o sorbito de cada vaso, es la interfase umbilical de prácticas consumistas, que desplazan al preconsciente futuro, los objetos y desperdicios molestos que, como mínimo común denominador de lo viviente, es preciso intercambiar con el medio, (por menos ambiental que éste haya llegado ser).
Los humanos en el exilio astral, esperan (casi sin saber) una señal mesiánica que los devuelva a la Tierra, (idea un poco absurda) mientras viven una vida de rutinas impensadas dominadas por el automatismo. En ausencia de tierra (contaminante desconocido) bajo sus pies, están ciegos a su entorno porque las mediaciones técnicas se han vuelto constantes, permanentes, sin distancia y totalizadoras.
Wall-e es el salvador y Eva su profeta. Su misión consiste en guiar a la humanidad hacia un régimen histórico de adelgazamiento mediante la reconquista del basurero prometido. Ambos llevan a destino la buena nueva, en un gesto eco-evangelizador bautizado como directiva. No deja de ser curioso que el envase de la misiva sea una bota. La misma podría ser entendida, como el almuerzo de Chaplin en la Quimera del Oro; pero resulta más atinado y fructífero, ver en ella una de las célebres botas campesinas pintadas por Van Gogh.
Dichos útiles, sirven para andar sobre la tierra, sembrar en ella y recoger los frutos del trabajo (principalmente durante la cosecha de las pizzas). “En el zapato vibra la tácita llamada de la tierra…” (Heidegger, El origen de la obra de arte).
Como en los cuadros de Van Gogh, la bota aparece aquí descontextualizada. (“En torno a este par de zapatos de labriego no hay nada a lo que pudieran pertenecer o corresponder, sólo un espacio indeterminado”. Heidegger. Op. Cit.) En realidad, desde que el planeta es un basurero deshabitado, cada objeto carece del contexto de uso e intercambio donador de sentido (salvo dentro del entorno inmediato de Wall-e, devenido impenitente recolector y coleccionista apasionado: su monoambiente no sólo es un museo de objetos retro, sino un taller con reminiscencias de Joseph Cornell, así como una sala de exposición de móviles a lo Calder, arte kitsch y todo tipo de ready-mades de orientación Duchamp).
En la interpretación heideggeriana, la obra de arte pintada por el viejo Vincent, servía para el desocultamiento de la verdad del ente, es decir para hacer patente la esencia de las botas representadas. Aquí, la bota separada de su par, se ofrece como germinador para el futuro anterior y campesino del hombre, del que Wall-e (como Heidegger, cada cual a su modo) ha sido celoso guardián.
* Guionista de Buscando a Nemo, Monsters, Inc., Toy Story 1 y 2; director de Buscando a Nemo; productor ejecutivo de Ratatouille; etcétera.
Popularity: 70% [?]
08 de Julio de 2008 - 16:26
me voy corriendo a verla
08 de Julio de 2008 - 16:35
Querido Galli,
por que todo me dará tanta ternura ultimamente…
Aunque mas que Eva yo la hubiera llamado Lilith…
Excelente el artículo
08 de Julio de 2008 - 16:54
Jurislaidy!!! Gracias por la ternura.
Si, de haber sido Lilith, también habría sido otra la directiva!
(María, cuando vuelvas cuéntanos lo que te pareció!)
11 de Julio de 2008 - 17:44
Excelente película, excelente artículo, la vi apenas ayer por la noche y quiero volver hoy!
No es perfecta, porque nada lo es, pero se le acerca.. y mucho!
El inicio de la película, CINE MUDO!!! el romance, la moraleja, los personajes!
y lo mejor, Odisea 2001.. jajaja, ese AUTO y el eterno ojo rojo xP… buenísima.!
saludos!
11 de Julio de 2008 - 19:04
me gustò mucho,el sìmbolo de la bota està muy acertado,està bien identificado con el cuadro de van gogh.en el cine habìa muchos niños (por las vacaciones) y entrevistè a uno de ellos al salir, tenìa 11 años le habìa gustado y me dijo que habìa que estar en sexto para verla. el botija estuvo divino.
11 de Julio de 2008 - 19:48
Gracias Llochua (tienes razón, decae un poco en la segunda mitad. Es un 75% genial ((también la vi dos veces en menos de una semana)). Sobre el cine mudo, comparto tu apreciación. No sólo por la falta de habla; pensé en Buster Keaton como otra de las resonancias en Wall-e; de hecho Buster encarnaba la motilidad espástica ((o cuasi-catatónica)) y la expresividad facial de la filorobótica mecánica)
y gracias María (felicitaciones por la acción periodística! El dato es interesante, no sólo como testimonio a cerca de la recepción por parte de un jóven del público ((no me queda del todo claro a partir de qué edad los niños podrían llegar a apreciar o entretenerse con Wall-e)), sino porque también aporta un dato estadístico que ((aunque el margen de error pueda ser más o menos grande)) se da en el 100% de la muestra seleccionada: la importancia que los niños de hoy dan a la educación escolar. Supongo que aprender a sentarse en clase, más o menos quietos y en silencio mientras se “aburren” con lo que dice la maestra (sin chicle ni pop…) durante seis años, los prepara para sentarse en el cine, más o menos quietos y en silencio, mientras se “aburren” con lo que sucede en la pantalla ((hasta que aprenden a ser espectadores cabales))), por sus comentarios.
16 de Julio de 2008 - 15:54
Buen análisis. Aún así sigo opinando que esta cinta no es tan buena como otras entregas de Pixar. Además que varios de los términos que manejan me parecen repetitivos y ya vistos en otros muchos lados.
No se, simplemente la cinta no me conquistó.
Saludos.
16 de Julio de 2008 - 17:40
Hola Luis, gracias por tu comentario. Entré en tu página Cineralia y leí sobre los reparos que pones (no encontré dónde dejar un post)y porsupuesto coincido con lo qwue dices de los primerosd minutos de la cinta. Puede que tengas razón en mucho de lo que señalas. Personalmente, me gustó la película. Quizás porque no le pido originalidad (creo que el cómo ((más que el qué)) es lo que se destaca, a través de lo que ya he puesto en la columna). De todos modos, no tengo ninguna intención de defender a esta ni a ninguna otra película (Como señalas en tu columna, es posible que ya tenga algunos Oscares asegurados, incluyendo mejor canción, además del éxito de taquilla, que es el objetivo de la industria). Como sea, la intención de Metafílmica, es pasar a través de las películas para pensar a partir de ellas y no tanto criticar el “objeto”, exclusivamente como realización. Gracias de nuevo y saludos!
07 de Agosto de 2008 - 12:28
[...] Crítica de Wall-e en Cineforum [...]
09 de Agosto de 2008 - 13:11
[...] algunas semanas Gabriel Galli nos ofrecía un excelente análisis sobre Wall-e, la última película de Pixar. Gabriel nos puso el caramelo en nuestras narices pero [...]
03 de Septiembre de 2008 - 11:58
[...] una película tremenda y perfecta. Aún asi les aconsejo, aparte de ir a verla, echar un vistazo al analisis llevado a cabo por Gabriel [...]