Anoche vi Viaje a Darjeeling…
Trailer de Viaje a Dargeeling
Anoche vi Viaje a Darjeeling. Tuve la sensación de estar ante el nuevo episodio de un filme que habÃa comenzado, al menos, con The Royal Tennenbaum, continuó con The life aquatic with Steve Zissou y ahora sigue con Hotel Chevalier y The Darjeeling Limited. Las pelÃculas de Wes Anderson son parodias de imágenes de mundo. Están atravesadas por una teatralidad que libera una estética hiperrealista sutilmente subversiva.
La movilización es la respuesta moderna a la transitoriedad de la vida y la desigualdad de los destinos.
P. Sloterdijk, EurotaoÃsmo.
¿Qué rÃo es este por el cual corre el Ganges?
J. L. Borges, Heráclito.
Los personajes parecen deambular impasibles —siempre al borde de la catatonia— por escenarios fantásticos, tocados por la belleza. El trabajo de arte, crea espacios siempre singulares. A menudo utiliza una profundidad de campo en la que se multiplican los escenarios, superponiendo planos, como en algunas de las cajas de Joseph Cornell.
Francis, Peter y Jack no pueden reencontrarse sino bajo el signo de la movilización. La muerte de su padre ha sacudido su ilusión de inmortalidad, arrojándolos a sus rincones de mundo, como buenos esquizoides posmodernos.
La dinámica de grupo de los personajes, supone ciertas rutinas y estereotipos que retornan una y otra vez en su afán de liberación: repetir, recordar, elaborar…
Cada uno intenta procesar las experiencias a su manera. Ya sea a través de la auto agresión (accidente) y la identificación materna (a, b, c), como Francis; la confidencia, el sexo y la literatura como Jack (los cuentos autobiográficos ponen por escrito lo que los tres ya saben(esto no evita que Peter llore ante su propia historia, encerrado en un baño)) y; la resurrección a través del hijo, como Peter, colocado desde el comienzo en el lugar del padre.
Oriente todavÃa guarda ciertas dosis de exotismo y reserva espiritual, sobre todo para cosmpolitas, habituados a ocupar lo inmenso desde su propio apartamento o las habitaciones de un hotel. El viaje a Darjeeling actúa, no tanto como imagen de mundo, sino como metáfora del rÃo de la vida. Si la historia es errática es porque su curso no es lineal sino ramificado, pleno en digresiones y canales sin salida. Pero el viaje es el intento de conjura del ser-para-la-muerte: no sólo en el sentido del ir del sujeto hacia su soledad final (presente en todo momento pero, particularmente, en Hotel Chevalier), sino porque todos hemos de abandonar el lugar donde estuvimos juntos, (Sloterdijk, Esferas 1). AsÃ, el viaje es la posibilidad de advenimiento, de creación, de nacimiento aún por finalizar.
El viaje por Oriente, el paÃs de la mañana, es un viaje hacia la madre. Una madre abandónica de adictos a los calmantes, jarabes, cigarrillos y cualquier otro sucedáneo para destetados tardÃos. La secuencia en que se comunican sin palabras, cerca del final de la pelÃcula, dispara ese recorrido por un tren vital que va engarzando a los personajes en un rosario de micro esferas, reunidos —justamente— por lo mismo que los separa. Mientras tanto, Play with fire, aporta las palabras que los personajes aceptan no pronunciar. Como en todos los filmes de Anderson, la banda sonora cobra un rol protagónico, y suele hacerse explÃcita, visible, a través de los dispositivos técnicos que los protagonistan utilizan, como en Hotel Chevalier o, como en The life aquatic with Steve Zizzou, con el propio Seu Jorge cantando off and in the screen, sus incrÃbles versiones de Bowie: despojadas, crudas, intensas.
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27 de Marzo de 2008 - 10:43
Muy interesante de nuevo tu análisis, Gabriel, que me ha abierto ventanas de la pelÃcula que no habÃa llegado a conocer.
De todos modos, para mÃ, lo fundamental a lo que me remite Wes Anderson, el sustrato que hay debajo de su forma de rodar y sus “pasmaos” personajes es un signo de la posmodernidad que me repele muchÃsimo: la abulia. Es como si ya estuviéramos de vuelta de todo y todo nos dé completamente igual, nada importa.
Esa sensación me aleja muchÃsimo de una pelÃcula que es capaz de crear una India tremendamente irreal en las localizaciones reales.
27 de Marzo de 2008 - 16:21
Antonio, creo que Wes Anderson, al igual que el resto de “autores”, no encaja en ninguna corriente, no es posmodernista, sino que ha dado con una nueva forma(me refiero al conjunto) de narrar, con un tempo único, que le permite vomitar su intoxicación interior y de esta forma mantenerse sano. ¿Estoy yendo demasiado lejos(o no)?
28 de Marzo de 2008 - 2:04
A mà simplemente me encantan los viajes de Anderson..
todo lo demás lo dejo para intelectuales como ustedes!!
saludos
01 de Abril de 2008 - 15:23
Es impresionante el viaje de Anderson con las figuras paterna y materna y con los botiquines, en este film a mi entender lo que mata es la foto, las actuaciones impecables y el segundo que vemos a Mr. Murray corriendo el tren !
Salute!