Estos días hace demasiado calor incluso hasta para leer. Por ello, he decidido tirar de filmoteca y ver el segundo pack que Avalon y la Fnac han dedicado a uno de los genios de la segunda etapa del Nuevo Cine Alemán, el gran Wim Wenders.
Alicia en las ciudades (1974), Movimiento en falso (1975) y El estado de las cosas (1982) forman un triángulo equilátero que refleja gran parte del savoir faire de Wenders sin recurrir a los clásicos como El amigo americano, Paris-Texas o El Cielo sobre Berlin.
Dentro del dvd de Avalon encontramos dos características muy propias del cineasta: el culto a las road movies y la facilidad para traspasar fronteras; así como un asterisco al final del párrafo que habla de los primeros guiños de su obsesión por los Estados Unidos.
Con las dos primeras películas Wenders sumerge al espectador en un viaje de dudoso desenlace y muestra a unos personajes que comulgan más con el nomadismo que con el estancamiento y es que quien se queda quieto en las películas de Wim muere o desaparece.
En ellas también se nos presenta a su alter ego encarnizado en la figura del actor Rudiger Vögler. Rudiger no sólo es utilizado para conducir a una “momentáneamente niña huérfana” de nueve años o recorrerse Alemania en compañía de un viejo comandante nazi y una jovencísima Natasha Kinski sino que también es empleado para mostrar al espectador la firma del propio cineasta en cuanto a su búsqueda incansable de una identidad, un final del camino que muestre la luz o incluso una metáfora que plasme la mala situación del cine sin que el resto parezca enterarse.
Con unos personajes tan itinerantes otra de las peculiaridades de su filmografía parece convertirse en materia casi obligada. Países como España, Francia, Portugal, Japón y en especial los Estados Unidos han sido retratados. Y como el movimiento se demuestra andando los viajes - en especial los viajes en coche- dentro de la narración llegan a ser una pieza clave dentro de la película. Hace un par de años Wenders afirmaba en una entrevista -No puedo ocultarlo, admito que rodar en la carretera me gusta.-
El broche final a esta lata de dvd´s es una prolongación de algo que ya se intuye en Paso en falso. El universo creado por El Estado de las cosas es fundamentalmente cinéfilo. Dentro de ésta prácticamente sólo se hace cine (o se pretende), se habla de cine y se respira cine para mostrar el malogrado rodaje de un director que persiste en la búsqueda de una inyección económica que salve a la película que está filmando del naufragio.
Muchos entendidos dirán que el estado de las cosas no es un buen final para el paquete de DVD´s puesto que para cerrar el círculo de road movies sería necesario incluir En el curso del tiempo (1975) pero la explicación es simple: fue previamente editada en un primerísimo pack de Avalon junto con Paris Texas y Room 666.
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