Una vez acabado el verano, la rutina vuelve a caer sobre nuestras vidas y lo único que nos resta por hacer es pensar en los buenos momentos y grabarlos en nuestra memoria, donde se almacenarán y permanecerán por un tiempo, mas prolongado en unas personas, y se esfumaran rápidamente en otras. Las secciones de los múltiples medios se llenarán de articulos sobre como vencer el vacío que provoca la rutina cerniendose sobre nosotros. No hay que alarmarse, es la nostalgia.
Hace algunas semanas Gabriel Galli nos ofrecía un excelente análisis sobre Wall-e, la última película de Pixar. Gabriel nos puso el caramelo en nuestras narices pero no pudimos saborearlo. Hoy, por fin, podremos hacerlo. Wall-e llega a las salas españolas envuelta en una crítica excelente y rellena de los mejores ingredientes para DISFRUTAR (con mayúsculas) de las casi dos horas de metraje.
La última de Pixar huele a revolución, a innovación cinematográfica en lo que a animación se refiere. Su director, Andrew Stantonha concebido no sólo una película para niños sino toda una obra maestra que ni grandes ni pequeños nos podemos perder.
El verano nos trae comedias, nos trae películas del año 2005 y nos trae incluso reestrenos como la filmografía de Portabella en los Verdi, por ejemplo, o “Trabajo ocasional de una esclava” (en los mismos cines, yo es que esta semana he salido de los Verdi de Madrid para ir a los de Barcelona), de Alexander Kluge, el pionero del conocido como Nuevo Cine Alemán. ¿Empezamos por el robot de Pixar, que es más simpático?
WALL-E
Qué me cuenta: La raza humana se ve obligada a abandonar la Tierra, pero a alguien se le olvida apagar el último robot. Tras cientos de años dedicado a hacer las tareas para las que fue construido, WALL-E (descubre un nuevo objetivo en su vida (además de coleccionar cachivaches) cuando conoce a un elegante robot de búsqueda llamada EVE, a quien tendrá que perseguir casi por toda la galaxia.
Quiénes salen: Todos son dibujos animados, pero las voces en inglés son de Fred Willard, Jeff Garlin, Ben Burtt, …
Qué puedo esperar: Una nueva cinta de Pixar que nos trae a un robot que a los ya creciditos nos recuerda al Número 5 de “Cortocircuito”. Aparte de todos los avances técnicos, la novedad está en hacer comedia de una trama postapocalíptica, que además parece indicada para todas las edades (pese a que muchas veces esta frase indica “sólo para niños”). Y todo eso, casi sin diálogos.
Dirigida por Andrew Stanton*, la nueva película de Pixar/Disney, es una comedia ambientada en el siglo XXIX que critica, por hipertrofia, las tendencias más obscenas del consumismo actual.
Como es de uso desde los orígenes del género, la ciencia ficción y otros futurismos afines, más que acercarnos al porvenir, suelen configurarse como criticas del imaginario y los automatismos de su tiempo.
Así como el personaje que da nombre al filme procesa los restos abandonados tras el festín planetario, la dupla Stanton - Reardon recicla el arte y la cultura de los últimos ciento cincuenta años a través de intertextualidades varias.
Nota: Los comentarios que siguen, parten del supuesto de que el lector ha visto la película. Por ello, se manejan con libertad referencias al argumento y sus escenificaciones.