Una vez acabado el verano, la rutina vuelve a caer sobre nuestras vidas y lo único que nos resta por hacer es pensar en los buenos momentos y grabarlos en nuestra memoria, donde se almacenarán y permanecerán por un tiempo, mas prolongado en unas personas, y se esfumaran rápidamente en otras. Las secciones de los múltiples medios se llenarán de articulos sobre como vencer el vacío que provoca la rutina cerniendose sobre nosotros. No hay que alarmarse, es la nostalgia.
Hace algunas semanas Gabriel Galli nos ofrecía un excelente análisis sobre Wall-e, la última película de Pixar. Gabriel nos puso el caramelo en nuestras narices pero no pudimos saborearlo. Hoy, por fin, podremos hacerlo. Wall-e llega a las salas españolas envuelta en una crítica excelente y rellena de los mejores ingredientes para DISFRUTAR (con mayúsculas) de las casi dos horas de metraje.
La última de Pixar huele a revolución, a innovación cinematográfica en lo que a animación se refiere. Su director, Andrew Stantonha concebido no sólo una película para niños sino toda una obra maestra que ni grandes ni pequeños nos podemos perder.
Dirigida por Andrew Stanton*, la nueva película de Pixar/Disney, es una comedia ambientada en el siglo XXIX que critica, por hipertrofia, las tendencias más obscenas del consumismo actual.
Como es de uso desde los orígenes del género, la ciencia ficción y otros futurismos afines, más que acercarnos al porvenir, suelen configurarse como criticas del imaginario y los automatismos de su tiempo.
Así como el personaje que da nombre al filme procesa los restos abandonados tras el festín planetario, la dupla Stanton - Reardon recicla el arte y la cultura de los últimos ciento cincuenta años a través de intertextualidades varias.
Nota: Los comentarios que siguen, parten del supuesto de que el lector ha visto la película. Por ello, se manejan con libertad referencias al argumento y sus escenificaciones.