04 Julio 2008
Sexo en Nueva York: onanismo en la ciudad
Crítica / Análisis, Estrenos, Trailers Añadir un comentario
Sé que es muy fácil hacer una crítica dura y despiadada de Sexo en Nueva York, y quizá por eso me forcé a ver la película: tenía la intención de ver algo detrás o debajo de la banalidad y de la frivolidad; entender algo de las representaciones de las clases más bien altas, del glamour más vacío y estéril. Pensé que la película, a su pesar y siempre de manera tangencial, me iluminaría dándome alguna pista sociológica (o algo así) acerca de la estupidez del lujo, del mundo de la apariencia y del dinero por el dinero.
Y diré que aunque no lo ponga nada fácil (es un film aburrido, previsible, larguísimo y petardísimo)… aunque haya que bucear tanto que puede uno quedarse sin tímpanos… sí, la película proporciona, muy a pesar suyo, alguna clave.
Trailer de Sexo en Nueva York. La película
Primera: las chicas de SNY ya no se ríen de sí mismas, ni piden de vez en cuando perdón por existir o ser como son. Sorprendente pero cierto: si la serie de televisión jugaba con la frivolidad, la reivindicaba al tiempo que reconocía su banalidad y su naturaleza huidiza (“soy frívola, sí, pero es que la seriedad y la vida “real” no tiene mayor interés, huyo de ella como puedo, aunque sea refugiándome en el vacío de la lentejuela y la soberbia de unos manolos”), la película retrata la verdad siempre velada del glamour: un mundo compacto, sin dudas acerca de sí. De hecho SYN ya no reivindica ese mundo ni reconoce que es un espejismo, no, ahora resulta que no hay más mundo que ese, ese mundo es ya simplemente real, lo real.
Segunda clave: las tiendas y los tíos. La película empieza con una frase molesta y de la que uno espera alguna que otra ironía, algún que otro juego, y de nuevo nada, simple literalidad: “Cada año llegan a Nueva York cientos de veinteañeras buscando las dos “tes”: tiendas y tíos”. Y yo me pregunto ¿realmente son tan estúpidas y vacías las veinteañeras de la gran manzana? Ni lo sé ni me importa, pero me inquieta que un film las represente así, como si las tiendas y los tíos no formasen parte de algo más, de algún tipo de sueño o aspiración; o todo lo contrario, un refugio ante la ausencia de otras aspiraciones o sueños. Y es que la serie, sin haber llegado nunca a proponer ningún tipo de reflexión (ni tendría sentido pedírsela), no ignoraba (a veces incluso mostraba) que detrás de la búsqueda de tiendas y tíos había algo (lo que fuera, pero algo). En el film no hay nada, sólo tiendas y tíos. Nunca vi una reducción de la mujer a objeto más explícita y decidida que la que propone Sexo en Nueva York, La Película.
Tercera clave: mujeres. Sinceramente creo que la película está escrita por misóginos militantes que se esconden bajo una aparente admiración de la mujer. Las protagonistas de SNY son algo así como la encarnación de un ideal de mujer: el del homosexual misógino. Un ideal para el que la mujer es un ser tan sublime como inútil. Sé que esto que digo puede ser malinterpretado y no dedicaré mucho esfuerzo a suavizar la hipótesis porque cansa andar con pies de plomo: tan sólo diré que existe una forma de mirar el mundo que bien puede calificarse de homosexualidad misógina (ni es compartida por todos los homosexuales ni es propia de la homosexualidad, ¿ok?), y estoy bastante convencido de que la película está escrita desde esa mirada: la mujer ya no es vista como objeto de deseo, tampoco como pura alteridad, ni tan siquiera como lo otro opuesto o lo otro complementario. No, es simplemente un objeto sufriente, caprichoso y azaroso apto tan sólo para ser decorado.
Cuarta clave: vuelvo a la diferencia de la película con la serie. Si la serie empezó retratando a treintañeras en búsqueda de algo, la serie muestra mujeres de cuarenta que han encontrado. ¿Y qué han encontrado? Nada. El vacío más absoluto. Si la película se plantease como una feroz crítica de la condición femenina en la gran ciudad y las altas esferas, sería excelente, el problema es que es justamente lo contrario.
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07 de Julio de 2008 - 11:10
Estoy de acuerdo contigo en que la película deja mucho que desear con lo que se esperaba y que no tiene nada que ver con la serie original.
Pero no estoy de acuerdo contigo en que era necesaria un reflexión, ya que no creo que en ningún momento la intención de los guionistas o productores de la película sea hacer una reflexión sobre las chicas que llegan a New York todos los años. Creo fervientemente que toda la saga es una “parodia” de New York. Es decir, no creo que cualquier persona con un mínimo de inteligencia piense que la vida en N.York es así, será así para unas pocas, al igual que en el resto de las grandes capitales del mundo.
Hay barrios como el Bronx o Harlem que hay mucha pobreza, muchos problemas sociales y desdeluego la vida en la gran manzana no es como en Park Avenue, no, pero simplemente a los fans de esta saga nos gusta el glamour que representan las chicas, la ropa etc. Pero eso no quiere decir que pensemos que la vida allí es así, simplemente nos gustan ellas.
26 de Julio de 2008 - 20:55
Ese es el problema cuando no se ve la pelicula con las voces originales… Ella no dice Tiendas y Tios… Dice Moda y Amor… Y todo el mundo busca amor… Asi que por ahi ya va mal tu reflexión inicial.
No entiendo cual es el problema tampoco con que la gente vista ropas lujosas. Si bien es cierto que la mayoría (entre las que me inluyo) no tiene acceso a eso, tambien es cierto que, que si existen personas que viven sus vidas de ese modo.
Es muy triste que hayas hecho una critica a una pelicula que, todos sabemos que no es la pelicula del año, partiendo de una escala de valores absurda, arcaica y llenas de ideas ridiculas (y hasta homofobicas dirían algunos activistas), en un mundo que ha sido denominado como la era del Yo, donde cada quien ve mas si mismo que por el projimo… Si eso no fuera asi, ya no habria guerras y hambre en el mundo…
La pelicula es una “chick flick” mas, aúnque no es del monton… Carrie es un icono, una alternativa para esas mujeres que desean verse bien a sus cuarenta sin tener a un tonto al lado preguntandole que va a haber para la cena…