Películas malditas

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Hablábamos de películas “malditas”. Cuando saqué el tema estaba pensando en esas películas que, pese a ser muy buenas, no tiene éxito en taquilla. Recordaba Fat City, de John Huston, mientras me explicaba. Una de las razones por la cual me gustó mucho fue porque sus personajes principales, el joven boxeador, Jeff Bridges, y su manager, Stacy Keach son perdedores irrecuperables. Lo saben, lo aceptan, siguen el curso de sus vidas tranquilamente. Pero hay, creo, mucha ternura y piedad en su descripción, y ello me hace recordar siempre a Onetti, a los personajes tan similares en la forma de tratarlos que hay en sus cuentos y en sus novelas.

Pero las razones para que una película sea “maldita” son muchas, y a veces se deben a los jefes de un Estudio, o a los distribuidores, o incluso a los exhibidores. Uno de los casos más sonados, sin duda, fue el de Las puertas del cielo. “Cuando los contables hacen películas”, fue un titular que apareció en una de las revistas del sector en Hollywood, a raíz de su producción. Para enterarse bien de lo sucedido hay que hacer un poco de historia. Artistas Unidos, que era el Estudio que la producía, había sido comprada hacía poco por Transamérica, un enorme conglomerado dedicado mayormente a seguros. Al frente de United Artists estaban en ese momento Arthur Krim y Bob Benjamin. Lo habían estado desde hacía 27 años y habían cambiado la forma de hacer cine en Hollywood. Descubrían gente con talento, lo contrataban y lo apoyaban en todo momento. En UA hicieron sus primeras peliculas Stanley Kubrick, Martin Scorsese o Woody Allen, para mencionar unos pocos. Pero UA tenía también fama de controlar muy bien los gastos, no sólo de producción, sino también los de estreno. En 1976 las películas de UA recaudaron en EE.UU. US$ 229m, y US$ 318m en 1977, liderando los ingresos en taquilla ambos años consecutivamente. A raíz de ello UA fue comprada por Transamérica. Perop como sucede a menudo con gente que no es de cine, no llegan a comprender realmente como funciona la cosa. La cuestión es que hubo una confrontación entre los ejecutivos de AU y los de Transamérica, cuya consecuencia final fue la renuncia de la gente de UA. Ni sólo de A. Krim y B. Benjamin, sino también de Eric Pleskow, Bill Bernstein y Mike Medavoy. Oportunamente este grupo de gente fundó Orion.

Transamerica puso entonces al frente de UA a Andy Albeck, que era básicasmente un contable. Albeck aprobó un presupuesto de US$ 11,5m y Las puertas del Cielo terminó costando US$ 44m. Ello hizo que prácticamente el Estudio quebrara, y dejó a Cimino en el paro por varios años. En un intento de retomar la senda de los éxitos, Albeck compró los derechos de la novela de Gay Talese, The neighbor´s wife por US$ 2,5, asegurando que harían dos películas basadas en ella. Demás está decir que esas películas nunca se hicieron. En 1981 Transamerica vendió UA a MGM (Kirk Kerkorian era su mayor accionista) por US$ 350m. “Cuando los contables hacen películas…”

Vale la pena mencionar que hasta 1996, en que Titanic (en EE.UU distribuida por Paramount) ganó el Oscar a la Mejor Película, Artistas Unidos era el estudio que más Oscar había ganado en esa categoría (11) hasta ese momento, pese a que hacía muchos años que prácticamente no existía. Paramount igualó entonces a UA con Titanic.

En 1974 volví de Perú, donde renuncié a UA, a Montevideo, a abrir la oficina de UIP. En los territorios pequeños es normal que se junten dos o tres distribuidoras para achicar gastos. Además del producto de UIP (es deicr Paramount y Universal) distribuíamos Columbia. Miró la lista de Columbia y veo algunos títulos interesantes que no se habían estrenado en Montevideo. Llamo al supervisor de Columbia, que estaba en Buenos Aires y le pido que me envíe copias de Andrei Rublev de A. Tarkovsky y de El equívoco, una película inglesa dirigida por Alan Bridges, y con Robert Shaw y Sarah Miles en el reparto. Esta película había ganado la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1973. La discusión fue grande porque este hombre creía que no iban a hacer un duro. Había estado como Director General en Uruguay durante cinco años, pero no se enteró. Andrei Rublev estuvo veintiséis semanas en el cine de estreno. El equívoco no fue tan exitosa, pero de todas maneras funcionó muy bien. Como decía, a veces los distribuidores “creamos” películas malditas.

Hubo un Estudio que coprodujo Los visitantes en Francia, en el 2000. La película tuvo un éxito extraordinario en el país galo. A raíz de eso quisieron estrenarla en EE.UU, y, según cuentan, contrataron a Mel Brooks para que hiciera un doblaje más acorde a los gustos de los norteamericanos. Se le pagó medio millón de dólares por su trabajo. Los exhibidores se negaron a estrenarla, aduciendo que de hacerlo perderían dinero. En fin, hay de todo.

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Gualberto Baña

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