Los falsificadores: alta cultura

Crítica / Análisis Añadir un comentario

He visto Los Falsificadores. Sí, la he visto y esto es todo lo que debería decir.

Ante obras de arte de estas dimensiones se hace difícil decir algo sin temor a rebajar o traicionar la altura de la obra. Altura, sí.

Trailer de Los falsificadores

Decía Umberto Eco que lo que distingue a la alta cultura de la cultura de masas (lo políticamente correcto aconseja no decir baja) es la forma de resolver o no el conflicto de los personajes y la trama. En la cultura de masas: “lo que cuenta es que el lector no haga nada para que se verifique [la solución] sino que, por el contrario, deje toda posible verificación en manos de la novela, máquina de soñar gratificaciones”. (Umberto Eco, El superhombre de masas, Barcelona, Lumen, 1995).

Traduciendo: mientras en la cultura de masas la trama y los personajes resuelven siempre el conflicto moral o social que la narración propone, mientras se encuentra siempre una solución (el protagonista aprende y se humaniza, el héroe salva el mundo, el pobre consigue hacerse rico –en dinero o en sentimiento-, el amor triunfa…), la alta cultura tiende a proponer conflictos donde la solución o no está dada (y tiene que construirla el lector), o es simplemente imposible.

alta cultura2José Luis Pardo, filósofo de altura y de quién extraigo la cita anterior, aclara la postura de Eco (que, por cierto, no comparte del todo, aunque esa es otra historia): “al no proporcionar ninguna gratificación, [la alta cultura] enfrenta a sus destinatarios con problemas irresolubles para sus propios héroes, exactamente al contrario de lo que sucede en la narrativa de masas, cuyos héroes privativos son precisamente los “superhéroes” a cuyos superpoderes ningún problema se resiste”. (Esto no es música. Introducción al malestar en la cultura de masas, Barcelona, Galaxia Gutenberg – Círculo de Lectores, 2007).

Si lo que propone Eco y aclara Pardo fuese acertado, no cabría otra calificación para Los Falsificadores que la de alta, muy alta cultura.

Alta porque el conflicto huye de la clásica contraposición nazis-judios para adentrarse en un mundo infinitamente complejo en el que el bien y el mal se desdibujan constantemente y el espectador está obligado a vivir el conflicto sin encontrar salida alguna.

Alta, también, porque al reducir la presencia de los nazis de la trama (a pesar de que el film esté absolutamente situado, los campos de concentración magníficamente recreados y el ambiente impecablemente reconstruido), la película no sólo (¡sería tan gratificante!) nos habla del pasado, sino que se sitúa aquí y ahora para hablarnos a la cara… Y el conflicto, claro, se agudiza.

Pero alta, sobre todo, porque el conflicto de los personajes y por tanto el que nos traslada como espectadores es irresoluble. Bien y mal están todo menos diferenciados, las acciones grandes se vuelven pequeñas y las pequeñas enormes. Creo que muy pocas películas han sido capaces de eliminar todo asidero moral o ético al espectador: ¿qué es aceptable y qué no? ¿Cómo actuar? ¿En base a qué bien o a qué objetivo: destino, carácter, humanidad, historia, supervivencia?

Las preguntas están dadas, las respuestas no.

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Jorge Lago

2 de respuestas para “Los falsificadores: alta cultura”

  1. Tola dijo:

    Yo tb vi ésta pelicula, me pareció espectacular, lejos de ser otra pelicula más sobre nazís-judios, me parecío que estaba enfocada desde un punto de vista muy interestante respecto a los dos prtoagonistas, uno intenta salvar su vida y la de algunos de sus compañeros, el otro salvar su moral y revolucionar, algo dificil de pensar en un lugar como un campo de concentración, pero que al final lo ves como algo totalmente necesario. Gran pelicula.
    un saludlo

  2. Pabsi dijo:

    No la he visto pero muchas gracias por la información y los detalles que explican su singular altura. Ten por seguro que pronto la veré.

    En cuanto al tema, me gustaría sugerir algunas que sí he visto y que también me parecen excelentes. La primera es Nirgendwo in Afrika (Nowhere in Africa, traducido al inglés). Al igual que Los falsificadores, ganó un premio Oscar como Mejor Película Extranjera en el 2003. Es alemana, y le otorgó al país tan prestigiado premio desde que Die Blechtrommel(El tambor de ojalata, The tin drum)en el año 1980 lo recibiera. Tienen que verla. Y la música es espectacular.

    Otra película súper buena es La vita è bella de Roberto Benigni. En el 1999 ganó 3 Oscars. Lo más que me gusta es que empieza como una comedia romántica y luego… luego… ahi les dejo para que se impresionen.

    Bueno, ciao. Un beso.

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