05 Septiembre 2008
La Momia 3: arqueología viva
Crítica / Análisis, Estrenos, Trailers Añadir un comentario
Trailer de La momia: La tumba del emperador dragón
Desde que el séptimo arte se convirtió (mayoritariamente) al entretenimiento, la crítica (tal como la conocimos en el arte y la filosofía, es decir, donde había tramas y sentidos a explicitar) se fue transformando en comentario (como en el deporte o la política, donde se suele censurar y alabar ((”dos operaciones sentimentales que nada tienen que ver con la crítica”, J. L. B.))). Esto no quiere decir que el cine-arte fuera necesariamente aburrido (muchas de las grandes películas de aquellos tiempos, resultarían extremadamente lentas para las velocidades narrativas de hoy: comparadas, por ejemplo, con las micro-historias en polaroid de Corre Lola Corre, o la sucesión de imágenes tras los shots de Requiem for a dream) ni que el cine-entretenimiento logre efectivamente su cometido (de cada diez películas que uno ve, cinco son la mitad, dirían Les Luthiers).
Entretener no está mal y comentar tampoco. En el nuevo estado de cosas (no tan nuevo, pero cada vez más extendido), el único pecado sería no entretener (pues el aburrimiento está implícito para la creciente población de cuasi, seudo y/o plenamente integrados de la pequeña aldea global) y como se sabe, este es un mundo de pecadores. La cultura globalizante demanda velocidad, precisión y entretenimiento, así en el cine como en el blog. Así que salgamos tras la bendita Momia, eh… más bien maldita. Ahora sí.
En diciembre de 1979, el Correo de la UNESCO, (al que estaba suscrito), anunciaba desde la tapa, un sorprendente descubrimiento: El ejército de arcilla del primer emperador chino. En 1974, un grupo de campesinos que excavaba en busca de agua, dio con una galería subterránea repleta de guerreros, carros y caballos de terracota, de tamaño natural, cada uno con rasgos únicos y singulares, como si se tratase de retratos.
A partir de aquel momento, La muralla y los libros, el texto de Jorge Luís Borges que daba inicio a su libro Otras Inquisiciones, podía ser re-escrito. Ya no eran dos sino tres las vastas operaciones que Shih Huang Ti (o Shi Huangdi o Quin Shihuang) habría realizado: la construcción-unificación de la Gran muralla, la abolición de la historia (mediante la quema de libros y el inicio de la nueva dinastía) y la construcción del populoso ejército de barro que, como réplica de sus guerreros reales, lo escoltaría al más allá.
Pero nada de esto debería mencionarse en este comentario. Tales resonancias no tendrían sentido con relación a La Momia 3: La tumba del emperador dragón. En ella, sólo se apela a este imaginario como pretexto para reciclar, una vez más y con menos brillo, la formula del éxito (de taquilla) de la primera de la serie. (Irónicamente, recordemos que Shih Huang Ti se hizo llamar Primer Emperador para colocarse al comienzo de una nueva dinastía: los sucesores, se llamarían segundo, tercero, etc., como parte de una serie que sería virtualmente infinita). En el comienzo fue el reciclaje: remake, en versión libre, de La momia de 1932, protagonizada por Boris Karloff.
Que esta tercera entrega se sitúe en la China puede tener más que ver con una estrategia de marketing basada en la sensibilización del público global tras las Olimpíadas de Beijing, que con cualquier otra cosa.
Aunque así fuese, hay algunos elementos a destacar. Esta nueva entrega de la saga, tiene el mérito de romper con el estereotipo popular de que las momias vienen envueltas en una larga cinta de tela blanca. Además, la película brinda la oportunidad de ver la animación de uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX. No deja de ser emocionante la visión del ejército de terracota de Shih Huang Ti lanzándose al combate. Pero las lluvias de flechas ya no son lo mismo después de haber visto Héroe de Zhang Yimou.
De acuerdo al relato borgiano, Shih Huang Ti, habría estado efectivamente obsesionado con la muerte y habría dedicado enormes esfuerzos a escapar de ella. “Según los historiadores, prohibió que se mencionara la muerte y buscó el elixir de la inmortalidad y se recluyó en un palacio figurativo, que constaba de tantas habitaciones como hay días en el año; estos datos sugieren que la muralla en el espacio y el incendio en el tiempo fueron barreras mágicas destinadas a detener la muerte.” J. L. Borges, La muralla y los libros.
También se podría señalar que el regreso de la momia de Shih Huang Ti, se da en 1947, una época de guerra civil que culminaría con el triunfo de las fuerzas comunistas en octubre de 1949, con la proclama de la República Democrática Popular China. Shih Huang Ti ya había logrado la unificación China en la época de los estados combatientes y ahora, entonces, regresaría para poner orden nuevamente y refundar el imperio.
Es claro que el modelo de esta entrega de la Momia no hay que buscarlo en la historia ni la cinematografía oriental sino más bien, en Indiana Jones, Quatermain y afines, como despliegue de la estructura básica de los relatos de aventuras. La película incluye otros estereotipos del género como el tío cobarde y/o borrachín, el traidor, el piloto loco, etcétera.
El guión de esta entrega de La Momia, está más tocado por el Edipo (psicoanalíticamente hablando) y la novela familiar (más norteamericana que inglesa) que por una verdadera vocación aventurera. Las escenas de familia se parecen demasiado a las de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal y son igualmente torpes. También se agrega un elemento precoz de expiación de culpa posmoderna: adelantándose a las buenas costumbres que esperamos del siglo XXI, la corona británica devuelve a la China un objeto arqueológico invalorable, a través de los héroes de turno, únicos cualificados para tamaña misión surrealista (en la inmediata segunda posguerra mundial).
Como en las locaciones visitadas por Indiana Jones, los chinos de la antigüedad poseían una increíble capacidad para la fabricación de mecanismos de automatización para tumbas y otras construcciones ceremoniales. Las armas, trampas, pasadizos y demás arqueo-gadgets, poseen una envidiable perfección (más allá de cualquier fecha de vencimiento), sobre todo si los comparamos con cualquiera de los aparatos domésticos que ebemos enviar al service, al cabo de unas pocas horas de uso; superan incluso los dispositivos del tipo“hágalo usted mismo” con que la Mecánica Popular solía desafiar a sus lectores.
Personalmente, creo que Brendan Fraser está mejor en el papel de George de la Selva que en el de Rick O’Connel. No tanto por su capacidad actoral sino porque el personaje está mejor diseñado y la película es una sátira de género clara y decidida. (El resto es silencio (Goethe)).
Para cerrar esta nota con un toque vivencial, puedo agregar que vi la película a las 11 de la mañana y aún así, por un instante, me dormí en la sala (también confieso no haber descansado lo suficiente la noche anterior). Fueron apenas unos segundos o, como mucho, un par de minutos. El mencionado traspié, no debe atribuirse a una eventual falta de acción en la pantalla (que no cesa durante el metraje) sino principalmente a un guión en el que debieron trabajar más y no sólo llenar los (pocos) espacios en blanco.
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05 de Septiembre de 2008 - 10:59
Completamente de acuerdo Gabriel, sólo reformularon la primera entrega, y con poco éxito. La película aburre, las escenas de acción son poco imaginativas y no están entramadas en el “guión”. El héroe, Brendan Fraser, parece una parodia del héroe que fue Harrison Ford… Es como si hubieran querido llegar rápidamente a cumplimentar la estructura narrativa clásica “Hollywoodense”, sin prestar atención al cómo llegar.
Y sí, la coincidencia con los juegos de Pequín y su situación político social actual es más que sospechosa. Parece dejar caer que la “libertad” de China pasa por occidente.
Gracias
05 de Septiembre de 2008 - 18:32
Hola Víctor, gracias por tu comentario. Es verdad lo que dices sobre la parodia. Creo que, justamente, la debilidad de la peli, entre las ya señaladas, es en que no parodia lo suficiente. Por eso trasmite la sensación de ser una película de segunda. No termina de asumir nada en particular.
Saludos!!
16 de Diciembre de 2008 - 20:13
la verdad es que la pelicula es malisima, y solo porque cambiaron a rachel, ella y fraser le daban un no se que, que que se yo, los dos juntos transmitian algo… no se la cuestion es que cagron la saga. como fan de la pelicula estoy decepcionada, quiero que haya una cuarta y que pongan a rachel, no me importa la trama nada, lo quiero a eelos dos juntos, o maten a bella.