Una ucraniana en Italia atormentada por un pasado atroz y un presente imposible. Un relato cargado de imagen, música y peripecias narrativas. Un juego con los géneros (entre thriller, drama y denuncia), con los sentimientos (de los personajes y de los espectadores) y con las expectativas del crÃtico o el semi-entendido: si Tornatore era el sentimentaloide director de Cinema Paradiso y el de la confusa e insÃpida Malena, ¿qué hace ahora retratando el submundo de la prostitución, la emigración y la miseria moral de occidente?
Mucho juego, mucho exceso y no poco atrevimiento que auguran un mal film… y sin embargo la cosa funciona. A medias, vale. Con trampas, cierto. Pero funciona.
Funciona, y mucho, la música de Morricone acompañando, a contrapelo, la apuesta visual y narrativa (al menos la del primer tercio del film, centrado en la metáfora de las escaleras de caracol al viejo estilo de Max Ophuls). Mientras la trama no desvela nada de lo que va a suceder después, la música, los encuadres y esas escaleras lo auguran todo. Y eso, creo, es cine.
Funciona, aunque algo menos, el progresivo abandono del thriller a favor del drama y el consiguiente juego de géneros. Funciona, pues, el lento desvelamiento de lo que esas escaleras, esos encuadres y esa música prometÃan. Y precisamente porque esto funciona en el film, se vuelve innecesario el constante y moralista recurso a flashbacks cargados de desagradables imágenes de sexo, violencia y abusos. El silencio también es música, creo que decÃa Verdi. Y en el cine el silencio también narra y Tornatore, como tantos otros, acaban apostando por el ruido.
Y, a pesar de los flasbacks, del ruido y del juego fácil con las vÃsceras del espectador, funciona el retrato de los personajes, las relaciones que entretejen y las direcciones hacia las que se dirigen. Funciona pues dibuja, en ocasiones con trazo fino y en otras y no pocas a brocha gorda, los lugares de encuentro entre la miseria moral de Occidente y la que es propia del llamado Tercer Mundo.
En resumen, una pelÃcula que fuerza demasiado el guión y juega en exceso con la sensibilidad del espectador… pero que acaba funcionando.
O eso me pareció al verla. Juzguen ustedes mismos, y cuéntenlo aquÃ.
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