07 Enero 2009
La clase (Entre les murs), de Laurent Cantet
Crítica / Análisis, Estrenos, Preestrenos, Universia te invita Añadir un comentario
Las cuatro paredes de una clase y los otros tantos muros de una escuela, un grupo de alumnos multiculturales, un puñado de profesores luchando contra lo imposible y un propósito: mostrar el presente. Eso es “La clase”. Y es mucho.
Dicen no pocos sociólogos y filósofos sociales (Bauman, Beck, Luhmann…) que la característica o contradicción más destacada del momento presente (llámese posmodernidad, modernidad líquida o tardía, capitalismo global o neoliberal…) es la absoluta incongruencia entre los problemas y las soluciones, entre el poder y la política: estando afectados por problemas o conflictos de orden global, sólo sabemos proponer soluciones de alcance y naturaleza locales (responder con políticas autonómicas a crisis mundiales, inventar recetas fiscales nacionales para combatir movimientos financieros internacionales… o solucionar los conflictos educativos desde el interior de una escuela).
Y, claro, no parece especialmente difícil de adivinar las consecuencias de tamaña incongruencia: impotencia e inoperancia. Desde lo local, lo concreto o inmediato parece difícil, acaso imposible, dar soluciones a problemas de naturaleza global, abstracta o simplemente mundial… ¡y sin embargo no parece que tengamos otra opción!
Ante esta incongruencia que nos define caben dos opciones consolatorias: declarar la globalidad de los problemas para inmediatamente después decretar la imposibilidad de solucionarlos (”nada se puede hacer, esto es lo que hay”); o refugiarse en lo local, lo cercano o inmediato (poco importa que sea la identidad -la sexual o la otra-, el centro de trabajo o el equipo de futbol; la familia, el barrio, el pueblo o la supuesta nación) y hacer como si lo global no existiese y no nos afectase. Como si fuese suficiente imaginar pequeños mundos perfectos e identificar después a los responsables de que tales ensoñaciones no se pongan en práctica (”los poderosos”, “los hombres”, “los burócratas o los políticos”, “los barrios, pueblos o naciones vecinas”…).
Pero cabe una tercera opción, la de la película que hoy toca: trazar una frontera entre lo local y lo global (en este caso entre la escuela y el mundo fuera de la escuela), encerrar la mirada (en este caso la cámara, la narración, la película misma) en ese orden local (en los cuatro muros de una escuela interracial parisina), para mostrar, sin enseñar, todo aquello que desborda la clase, la escuela, el barrio y la ciudad misma.
Sin salir de los muros de una escuela, sin que la cámara muestre otra cosa que lo que ocurre en una clase durante un año escolar, el espectador ve y va mucho más allá: familias estructuradas y desestructuradas, mercados de trabajo, imágenes del mundo que funcionan como auténticas prisiones mentales, conflictos internacionales y movimientos migratorios, jerarquías sociales, salariales, mundiales… No hace falta enseñar para que el ojo perciba, y Cantet se mueve a la perfección en esa frontera que, separando lo local (la escuela) de lo global (un mundo que no se ve pero que está permanentemente presente), muestra su irremediable imbricación.
No hay, por tanto, soluciones (ni los burócratas ni los políticos, ni la desilusión de los profesores ni ningún tópico del estilo aparecen aquí como los responsables de la selva educativa actual), no hay concesiones al optimismo ni ocultación de la complejidad del conflicto. Se muestra lo que hay: impotentes soluciones locales a inabarcables problemas globales.
Y se muestra todo esto con una precisión rara veces vista: precisión en los diálogos (nada sobra en lo que se dice, ningún diálogo encubre manifiestos, propuestas o proclamas), precisión en la actuación (jóvenes interpretándose a sí mismos con tal elocuencia y credibilidad que es la propia interpretación la que parece ausente, y profesores tan reales como débiles y llenos de conflictos), precisión, también, en la elección de las escenas, los personajes y los temas…
Y la película muestra una cosa más, esta vez para el cine y los que lo hacen: cuando se tiene algo que contar (y cada vez ocurre con menos frecuencia), cuando se tiene claro por qué y para qué contarlo, cuando, en resumen, hay una verdadera necesidad narrativa, el cómo (la actuación, la dirección, los diálogos y demás elementos narrativos)… simplemente funcionan como el mecanismo de un reloj.
¡Universia te invita al preestreno en Madrid, Pamplona y Zaragoza!
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16 de Enero de 2009 - 11:33
Documental (más que película) con una buena dosis de honestidad y un reflejo más o menos fiel de los aconteceres y problemas de la docencia frente a determinados escenarios. Sin embargo, carece de historia, trama o enfoque, con lo que, aún siendo un buen ejercicio fílmico, no creo que sea una buena película.
http://himajina.blogspot.com/2009/01/la-clase.html
16 de Enero de 2009 - 15:07
Himajina, por favor, explícame a qué te refieres con “aún siendo un buen ejercicio fílmico, no creo que sea una buena película”
“La clase” no es un documental, sino una gran película de ficción. Una cosa es que Cantet no se posicione y otra, muy diferente, que carezca de enfoque. Hay una premisa temática, hay un planteamiento narrativo, hay una voz detrás de esta narración y hay una planificación estética y visual que refuerza la premisa temática.
Recomiendo “La clase” y, a ser posible, en VO.
17 de Enero de 2009 - 4:20
Víctor:
La película también la vi en VO.
No creo que sea una buena película porque no explica una buena historia. Es más, no explica ninguna historia. Es una magnífica vitrina de cristal sobre un entorno (algo que tiene su mérito, sin duda) pero… ¿evolución de algún personaje? ¿trama?..
Es un buen reflejo del libro, que debió tomarse como base para un guión pero no como guión.
(Opinión personal, claro).
20 de Enero de 2009 - 12:05
Me parece, Himajina, que lo que entiendes por una buena historia es, más bien, lo que se suele entender por una historia o relato lineal, con su planteamiento, nudo, desenlace, evolución paralela de los personajes, etc.
No tengo nada en contra de los relatos lineales, pero reducir el buen cine a este tipo de narrativa es mucho reducir.
“La clase” no carece de historia, carece de relato lineal. No podría tenerlo dado el tema del que trata: si haces encajar una narración sobre la enseñanza, la adolescencia, la mezcla de identidades y demás elementos que la película trata, en una estructura lineal, donde los personajes evolucionan al tiempo que lo hace la trama, para acabar en algún tipo de desenlace que explique y dé sentido a la historia, haces “El club de los poetas muertos” o “Rebelión en las aulas”, es decir, haces películas que resuelven los conflictos que plantean, que dan sentido a la trama y a la vida misma.
Pero el sentido, amigo Himajina, no anda muy presente en las aulas de las escuelas, y la única manera de contar algo de lo que allí sucede es olvidándose del relato lineal y todo lo que lleva asociado.
Nada en contra de que sólo te gusten historias lineales, pero de ahí a considerarlas las únicas representantes del buen cine… en fin, creo que limitas y te limitas mucho.
20 de Enero de 2009 - 13:21
Creo, Himajina y Jorge, que La calse puede perfectamente encajarse dentro de lo que muchos teóricos de guión llaman la estructura clásica. La estructura de La clase es tremendamente sencilla, el relato es completamente lineal, que el desenlace sea abierto y centrífugo no quiere decir que la estructura no siga la narración ordenada de las tres fases de la narrativa clásica. Es más, diría que encaja a la perfección en el paradigma de Syd Field o en la arquitrama de Mckee. Y sólo hay una trama.
22 de Enero de 2009 - 17:23
El relato lineal es el que sigue una línea. Además de su desarrollo ‘habitual’, pueden haber variantes [no sigue un orden cronológico (flashblacks, etc.) o cuando se omiten parte de la misma]. Pero hay una línea.
Incluso en un documental hay una línea. No son metros/minutos de rodaje sin más.
Lo siento. No vale la pena insistir mucho más, pero no veo este film una película con deselance abierto. La veo sin desenlace. La veo como un documental en el que se infiltra una cámara entre los leones (aquí alumnos) y se exhibe sin más. No resto mérito a ello. No hay historia ni estructura ni desenlace/s posible/s. No hay juicios previos de valor (algo loable y meritorio), pero tampoco se espera/incentiva dicho juicio posterior en el espectador.
En fin, espero que nos entendamos todos nuestros respectivos puntos de vista y, aún considerando legítimos vuestros puntos de vista, sigo manteniendo que, desconociendo si cumple o no el paradigma de Syd Field o la arquitrama de Mckee (algo que prometo investigar), “la Clase” será muchas cosas, pero no una “buena película” (al menos, en su sentido propio-habitual y teniendo presente que se exhibe en salas comerciales).
22 de Enero de 2009 - 19:37
¿Por qué entré al trapo? No lo sé. Último intento.
Un profesor comienza un nuevo curso, intenta una educación más personalizada y flexible(”democratizar el aula”), pero fracasa.
Francois intenta penetrar en sus alumnos e inevitablemente sus alumnos penetran en él, y penetran con todos los problemas que transportan, problemas que radican en la sociedad que les ha tocado vivir y que muestran las carencias del sistema educativo al que Francois pertenece.
Creo que aquí hay un protagonista que camina hacia un objetivo enfrentándose a unas fuerzas antagonistas y un desenlace. Esto es desarrollo dramático, o lo que tú llamas historia.
22 de Enero de 2009 - 21:15
Que absurda discusión.
Claro que es una pelicula. Así la planteó el director, y además todos son actores, todo es ficción.
Eso si, muuuuuuuuuuuuuuy realista.
Me vi totalmente reflejada en ella. El dia a dia en un instituto.
Lo mejor que es ficcion, lo peor que al dia siguiente debes volver a la cruda realidad del aula.
Bueno….sarna con gusto no pica. ;D
01 de Febrero de 2009 - 21:23
he visto muchos comentarios que hablan de VO. De qué se trata??
03 de Febrero de 2009 - 18:05
Si nos ponemos metafísicos, a mi parecer hasta “Colega ¿dónde está mi coche?” es una gran película.
<>
Ahora en serio, a mí LA CLASE no me entrutuvo, que es a lo que voy al cine, lo siento. Los personajes me gustan mucho, pero la historia no tiene sal… no emociona, no seduce, no hay piel de gallina.
He sido monitor con chavales de 6 a 14 años, cualquiera de nuestras quedadas o escursiones eran mucho más entretenidas, peligrosas y originales que este falso film. Es mi humilde opinión. Aún así entiendo que haya gente a la que guste mucho: a una amiga mía no le gustan los huevos fritos con patatas.
06 de Febrero de 2009 - 14:37
Hola a todos/as,
A propósito de La clase….Soy profesora de instituto y realmente me siento muy retratada en el personaje del profesor y puedo poner los nombre de mis alumnos a algunos de los perfiles de alumnos de la película.
Yo no sé si es una buena o mala película. Me interesaba verla por mi trabajo y por propias vivencias, pero tampoco me ha enseñado nada que no supiera, tal vez a ver las enormes similitudes entre un centro de la periferia de París (que entendía como MUY CONFLICTIVO)y mi instituto, situado en una pequeña ciudad turítica catalana com más del 50% del alumnado extranjero.
También, me ha permitido tomar cierta distancia como espectadora y observadora, y he analizado en el profesor mis propias reacciones (tan parecidas!) frente a situaciones de conflicto, interrupciones, peleas, etc…
Creo que la película no plantea un desenlace ( del tipo “reconvertir” a estos alumnos en unos chavales implicados, fantásticos, que adoran a su profesor….) porque la realidad es así de cruda, aunque nos pese….Como docentes tenemos capacidad limitada para canviar este mundo tan complejo, con tantas hogueras en cada esquina de una aula.
Bien, por otra parte, mi pareja (no profesor) me acompañó al cine y se le hizo lenta, sin falta de ritmo.
En fin, me resultó interesante como documento sociológico, educativo, quizás para recrearme más mi dia dia. Debería, en cambio, hacer abrir los ojos a los que no saben que se cuece “Entre les murs”.
Gracias
Begoña
Una profesora implicada,a pesar de todo
09 de Febrero de 2009 - 12:31
Quizá Entre les murs guste más a los docentes que a los que no lo son. Los primeros se identifican, descodifican, empatizan con lo que ven.
Fui profe de ESO un año. A medio curso, un alumno me tenía tan hasta el gorro que le insulté. El rostro y gestos del profesor de francés, Françoise, me retrotrajo a ese momento.
A mí sí me puso la piel de gallina. Y creo que la película, sutilmente, sí propone, almenos, una solución: Suleyman es expulsado (escena que si no te pone la piel de gallina quizá debas revisar tu umbral de sensibilidad), pero Carl es un alumno expulsado de otro centro que parece aprovechar la segunda oportunidad…
Gran film, en mi opinión.
23 de Abril de 2009 - 17:07
Ayer, después de mucho tiempo, fui al cine a ver “Entre los muros” o “La clase”, del director francés Laurent Cantet. No me quiero referir al argumento, a sus premios o a las críticas favorables que ya se han escrito. Quiero escribir sobre las reflexiones que me ha producido.
Soy un docente maduro, de Mar del Plata, Argentina y desde hace varios años trabajo en el sistema educativo oficial. Quiero escribir sobre el múltiple fenómeno socializante de la educación.
La educación pública en la historia cercana de mi país tuvo distintos períodos, con distintos objetivos desde el gobierno de turno:
- 1870 – 1940: Se buscó extender la enseñanza elemental para conseguir una uniformación de la población ante el fenómeno de la inmigración europea. Saber leer era una habilidad envidiada. Cultura del folletín, el libro, el diario. Los gobiernos creyeron que necesitaban ciudadanos ilustrados y buscaron aumentar el capital humano.
- 1940 – 1990: El mundo estaba dividido entre “los buenos” y “los malos”. En la escuela el maestro era el portador de los saberes, que eran entregados como herramientas a los alumnos para que estos se labraran un seguro porvenir, dependiendo de su sola voluntad. El progreso y el ascenso social eran posibles y aún seguros para los más capaces. Las actividades sociales eran múltiples y los clubes sociales y deportivos tenían mucha concurrencia, se hacían desfiles y reuniones públicas. Los gobiernos perdieron de vista a la educación como prioridad en los gastos.
- 1990 – 2009: En el mundo cayeron el comunismo y el neoliberalismo. La globalización termina con las seguridades de fuentes de trabajo y los trabajadores cambian fácilmente de lugar de trabajo. Aumenta la informalidad y el trabajo “en negro”. La institución familiar se desmorona, por separación y/o divorcio de los padres, etc. En la escuela se busca teóricamente hacer posible el diálogo maestro – alumno. El aislamiento social de jóvenes y adultos está fomentado por el uso autista de la televisión, los juegos electrónicos, la informática y la decadencia de los servicios sociales de clubes y otros centros. Auge de las adicciones.
Los gobiernos caen en la cuenta que cuando más ignorante y empobrecido es el pueblo, más fácilmente se lo maneja. No existe un modelo buscado de país.
El sistema de formación de docentes está muy desactualizado.
La Universidad pública no forma profesores adecuados para la función que les espera.
Para afrontar la mayoría de las problemáticas actuales el docente argentino debe ser formado también como:
- Tutor, asesor, escucha y confidente de sus alumnos.
- Conocedor de la realidad social de cada familia.
- Agente de prevención sanitaria.
- Animador sociocultural.
- Mediador en conflictos.
A pesar de la crisis económica mundial actual, si el gobierno argentino quisiera mejorar la tarea educativa, debería:
- Asumir la necesidad de la protección, formación y diálogo con los niños y adolescentes.
- Reconocer la función socializadora de la escuela, que reemplaza y/o cubre múltiples carencias institucionales (familiares, sanitarias y sociales).
- Aprovechar, potenciar, capacitar y favorecer la tarea de los maestros y las escuelas.
- “Adoctrinar” y formar amplia y profundamente a los directivos de las escuelas según el modelo de alumno y de país que se busca conseguir.
07 de Julio de 2009 - 6:25
La Clase es una viva MUESTRA de la realidad pero le falta un desenlace, que no necesariamente tiene que consistir en que el autor deba o tenga que tomar una posicion contra la problematica de no saber como manejar la juventud de ahora sino en mostrar que es lo que le hace falta al sistema educativo (docentes, directivas, estudiantes, etc) para superar los conflictos que al ver la pelicula nos damos cuenta que son muy comunes, por no decir exactamente iguales, en todas partes del mundo. Me parece que esta incompleta falta un desarrollo de la historia, una buena pelicula no es solo mostrar alo a medias y ya; por ejemplo la historia de la niña que al final dijo que no habia entendido nada y que no queria ser profesional—–a donde quiere llegar el autor? que quiere mostrar con ello? o tambien la historia del joven que fue expulsado….si los docentes estamos alejados de la realidad de los jovenes y debemos involucrarnos mas pero alli solo se mostro q el joven cometio un error yno supieron q hacer y lo expulsaron sin pensar en las consecuencias..pero alli queda todo????? le falta mas profundidad.
15 de Julio de 2009 - 8:58
Estimados, soy un estudiante en proceso para titularme como profesor de lenguaje castellano aquí en la quinta región de Chile, la pelicula retrata la misma realidad que aquí, aunque en este pais los centros educativos están peor y la educación decae poco a poco, si en Francia la educación está mal y es así como lo muestra la pelicula aquí en Chile la educación agoniza (si es que ya no está muerta), me gustó la pelicula porque no es para todo publico, sino más bien para personas que les interesa observar y mejorar la educación desde la realidad social, personas relacionadas con el entorno educativo, tambien, se destaca muy bien el metodo dialectico constructivista de crear conciencia en el aula sobre el mismo “habla”, eso es muy importante destacar, al igual de la desmoralzacion que sufre es profesor por todos los factores bloqueadores que debe vivir. Y los que digan que no tiene historia, si la tiene, bastante diria yo, no sean superficiales, recuerden que la pelicula se llama “entre los muros” y entre los muros la historia es profunda, enriquecedora, concientizante y emotiva.
pelicula apta para los conscientes, quienes creen en que la educación es la base fundamental para el desarrollo progresivo intelectual de una sociedad
05 de Agosto de 2009 - 23:12
bueno. con mas ojos de espectador q de critico de cine esta pela es buena el tema del trato porfesor alumno es buena recordaba los años de escuela jaja … el tema de la educacion es interesante y de km se tratan los problemas de los jovenes … huau hay cer baliente …. pero q se ara la peli me gusto pero no la pude terminar de ver ….
09 de Agosto de 2009 - 2:22
Como docente me gustó muchísimo esta película y creo que no es suficiente verla sólo una vez. Tiene tanto para analizar, nos interpela como educadores (a los que lo somos) y también a todos como sociedad. Lo que sucede entre los muros ¿nio refleja lo que sucede fuera de ellos?
El final de la jovencita que aprendió y además expresó que no aprendió nada me pareció fantástico porque personalmente me sentí profundamente preocupada, no por la
realidad que ya conocia sino por la pregunta que surgió en mí ¿desde dónde comenzar a intervenir? Creo que entre los muros no alcanza.
15 de Septiembre de 2009 - 18:15
Respetad@s Amig@s:
Soy coleccionista de películas que abordan el tema de la educación o en las que aparezca la figura de un docente por ejemplo, Los coristas, El Profe, Maestro de Ilusiones, Cadena de Favores, Jack, Nemo, entre otras.
Al ver “la clase”, siento que estoy ante una forma de narrar la realidad escolar, de manera diferente. Aquí la intención del director es, por lo que he leído y he escuchado, transmitir la densa realidad… Sin duda lo logra. En verdad, es un poco lenta, pero no es un accidente, es intencional… justo parece que nos estamos acostumbrando a la rapidez, a la fluidez… cuando la realidad pasa así… taciturna y mucho más en una institución moderna como la escuela, anclada… con altos grados de obsolescencia.
Soy maestro y esta película se la proyecto a mis estudiantes, al menos he de decir, que es un excelente elemento didáctico… La pregunta es qué quieres ver ahí… La simple historia de un docente que explota ante el desparpajo de sus estudiantes o una referencia más de la realidad con una visión particular.
Sobre el tratamiento visual, creo que no es aleatorio, es plano, gris, casi agónico… Muchos maestros nos deseperamos con la pereza de nuestros estudiantes, con su intransigencia, con su desconocimiento… Muchos maestros empezamos a reconfigurar los conceptos de autoridad y de saber…
Siento, que esta película nos regala, como una obra de arte trágica, el sinsabor con el que muchos maestros nos vamos a casa… afortunadamente nuestro corazón se renueva a diario…
21 de Octubre de 2009 - 0:20
Hola soy estudiante de un Instituto de nivel superior, mi profesora de construccion del conocimiento no hizo ver la pelicula entre los muros y confeccionar un trabajo practico..lo tengo q entregar mañana y la verdad q el trabajo esta por la mitad, en este momento me siento mas que identificada con algunas de los alumnos de la peli cuando en ciertos casos se niegan a hacer la consigna q les demanda el profe..jaja..pero reconozco que solo depende de mi misma y de mi voluntad para seguir adelante a pesar de todo.
Al final de la pelicula cuando Kohuma(creo),afirma que “no aprendio nada” la verdad que me resulta muy comprensible puesto que yo este año siento lo mismo y es sumamente frustrante.
Bueno qeria contarles nada mas un poco lo q me pasa con la peli que por cierto no lo dije pero me parece muy acertado su uso en las escuelas, es una buena peli que refleja no solo la realidad francesa sino argentina tambien.
Saludos.
02 de Noviembre de 2009 - 19:14
A mi modo de ver, es una interesante película tanto para los docentes como para los que no lo son, pues muestran la realidad que en muchas ocasiones se viven en los colegios. Para el docente es una buena oportunidad de analizar sus situaciones que vive en clases, y para los demás, una oportunidad para ver a lo que se enfrenta a diario el docente por un mal sistema educativo o por una falta de acompañamiento de sus padres, etc.
Al igual que les ha pasado a algunos docentes, también me remitio al pasado, con algunos casos de alumnos “difíciles” y hasta senti las sensaciones que vivi en ese entonces. La labor del docente es realmente fundamental y ojalá todos los gobiernos lo consideren así si se quiere esperar un mejor futuro para todos, se ha de promover las actualizaciones docentes, foros, descansos adecuados, mejores recursos didácticos, entre otros.
21 de Noviembre de 2009 - 19:09
No es un documental, porque se trata de un texto literario filmado, actuado y editado conforme a un guión previo.
Pero si lo fuera…¿qué?
La primera película de Lumiére era un documental e inauguró el cine.
“El acorazado Potemkin” pretende ser documental y es la GRAN película de ficción.
“Entre les murs” es una GRAN película.
21 de Noviembre de 2009 - 19:17
A mí me parece una versión francesa y posmoderna de “Al maestro, con cariño”, de J. Clavell, con Sidney Poitier. Hasta el elemento interracial está presente (el profesor es un negro de Guyana, y los alumnos lo hacen notar). El desenlace es más “rosa”, pues se trata de un film de los años sesenta, con un encantador romanticismo. Pero éste, con todo y la postmodernidad, no se queda atrás. El juego de pelota al final, retrata el idealismo de los profesores y el “cariño” (a lo mejor sin comillas) de los alumnos.
02 de Diciembre de 2009 - 6:13
a MI LA PELICULA ME PARECIO MUY BUENA, NO EXCELENTE, MUY BUENA , INTERESANTE ES CIERTO CONTEMPLATIVA, LOS DIALOGOS , LAS INTERVENCIONES SON MUY INTERESANTES, UNA ENVIDIA ME INVADE LA FACILIDAD CON QUE SE EXPRESAN (EN LA PELICULA) LOS DIVERSOS PUNTOS DE VISTA, EL ACLARE AL PROFESOR, SIN MEDIAS TINTAS NI HIPOCRESIAS EL TRATO HORIZONTAL, Y DIGO ENVIDIA PORQUE AQUI EN MI PAIS PERU LOS CHICOS NO SE EXPRESAN , NI CHICOS NI GRANDES , SOMO DE UN GRAN MUTISMO, UN MIEDO A EXPRESAR NUESTRAS OPINIONES EN TODO SENTIDO, UNA LASTIMA, LA PELICULA ME LO HIZO VER CLARAMENTE, LOS COMENTARIOS QUE EMITIMOS SON A MEDIA VOZ, NO HAY RECLAMO, ME DIO MUCHA VERGUENZA, QUE LASTIMA, ESPERO QUE LAS JUVENTUDES VENIDERAS SEAN DIFERENTES.
03 de Diciembre de 2009 - 22:46
la pelicula es una MIERDA!!! es malisima el escenario casi no cambia es un coñazo! No os recomiendo que vayais a verla y si vais a verla y os lo quereis pasar bien llevaros un cojin para dormir!
07 de Diciembre de 2009 - 23:02
estoy estudiando docencia y necesito rendir un final donde pueda abordar el tema currículum en las escuelas argentinas. la película para ser analizada desde una mirada investigativa docente esta muy buena, mi pregunta para quien pueda ayudarme: hay algo en esta peli que debería darse en las escuelas y no está o subyace mas allá de los contenidos pueden mencionarse acciones especificas, valores… etc. Mas allá de querer encontrar una trama en especial en la peli, no podía dejar de preguntarme si somos conscientes del ¿por que llega la juventud a comportarse así?, se lo expulsa a un alumno… pero se sanciona o cuestiona con peso legal a sus padres. que función cumplen y que responsabilidad legal tienen los padres ante estos arrebatos de “sus hijos”. Si mi hijo cree que puede permitirse expresarse de manera tan repulsiva e irrespetuosa con sus adultos, entonces el violento y el peligro para la sociedad no es él, somos sus padres o quienes lo críen.Pero yo presa o a un internado no iría en todo caso, tampoco me multarían y podre seguir tranquila en la vida justificando que nunca tuve tiempo ni capacidad para transmitirle respeto, valores basicos. que opinan? esto pasa en Argentina.
14 de Diciembre de 2009 - 18:41
La película me ha parecido sencillamente brillante. En primer lugar, creo que describe de una manera sobresaliente la realidad diaria a la que los docentes (especialmente los de institutos con gran mestizaje social y racial) nos enfrentamos cada día, así como las diferentes maneras que los docentes tenemos de tratarla.
En absoluto me parece una película poco profunda. ¿Por qué es necesario que el director se pronuncie? ¿No puede ser tal vez que la película sea el reflejo de una realidad a la que el director se siente impotente de ofrecer soluciones fáciles?
15 de Diciembre de 2009 - 15:32
A pesar de las diferentes opinones acerca de la película y lo sesgadas que se manifiestan entre los cercanos a la docencia y los que no, está claro que demuestra la importancia de la educación y los problemas sociales que plantea. Te haya gustado o no, debería hacerte reflexionar, y si no lo hace supongo que será porque la enseñanza o el sistema educativo no te parecen importantes.
Por cierto, a mí me parece genial.
31 de Enero de 2010 - 20:36
Me parece que el planteo de la CLASE es una revisión de para que enseñamos ,si bien es importante saber cuanto es 5+5 es la escuela se pierde quien es el sujeto a educar , por eso se pone de manifiesto las vivencias y el vínculo social. Me parece bueno el final cuando la alumna de dice que leyó la República de Platón y que alli se hablaba del amor, relaciones humanas y de Sócrátes ,un libro que su hermana usaba en estudios superiores y que lo pudo leer por la inquietud que activó el profesor en la clase , el final de “no aprendí nada ” pienso que hace referencia al pensamiento Socrático,´solo sé que no se nada ,pero que es el fundamento sostenedor de todo interés por saber , con ese final ,tal vez rebuscado creo que la película cierra con un claro mensaje de humanizar la educación .
02 de Marzo de 2010 - 12:14
caca de bacaaa erbusssada amb mel….. ^^
02 de Junio de 2010 - 17:15
la peli mola mucho es una de las mejores pelis k he visto
21 de Junio de 2010 - 17:28
Hola soy estudiante cursn noveno gradoo!
vi la pelicula hace pooco me pareci lo suficientemente cordante y interesante aunque no pienso igual de que esta sea una pelicula de ficcion com lei ase un momento es mas real de lo que uno espera mi colegio es un tanto similar y todos lo estudiantes se pasan por la gallet los profesores!
hy conflicto como todo! que en esta se fluyo mucha ms es otr cosa!
hy que felicitr por esta mgnific esperienci
24 de Junio de 2010 - 6:15
Me llaman la atención las dificultades que tienen para expresarse por escrito la gran mayoría de los que publican comentarios. Y pertenecen a distintos países. Eso refuerza la sensación de sorpresa que dejó en mí el film, en tanto las situaciones, e incluso los gestos, son tan similares a los que observo en mis alumnos de secundaria. Quiero decir con esto, que la educación es un problema de todos. Y también lo es la falta de orden y clasificación en la información (colega y compatriota de Mar del Plata: la historia de la educación en nuestro país puede ser leída de muy distinta manera: hay que estudiarla en las fuentes, que son las leyes, decretos, resoluciones).
Singularmente, todos o casi todos coinciden en quejarse de los estudiantes. Yo creo que lo mejor que tienen los chicos es que no aceptan la autoridad impuesta. Nunca me enojo con mis alumnos. A veces los repruebo, más frecuentemente los interpelo por sus actitudes y a veces los sanciono. Pero no hay ninguna razón para el enojo: no es con nosotros el conflicto. Es su forma de buscar una salida digna de la situación indigna en la que vivimos la mayoría.
La calidad de la película está fuera de discusión. El festival de Cannes siempre ha sido un referente válido, no como los premios Oscar. El que quiera “arte” mercantilista, por lo menos sepa que no es arte. Puede ser entretenimiento, como un videojuego. El arte nos molesta, nos incomoda, nos interpela. Para eso está. No para entretener a la familia.