01 Julio 2008
El incidente / El fin de los tiempos: casting de terror
Crítica / Análisis, Estrenos Añadir un comentario
Me habían hablado tan mal de la nueva película de M. Night Shyamalan, The Happening, que me sorprendió encontrarme con un filme que, aún con defectos a varios niveles, atrapa y sostiene la atención, creando climas inquietantes y una constante tensión, que no decae durante los breves 91 minutos de duración.
El terror metafísico de Shyamalan, se apoya en una excelente fotografía, un relato ágil, un magnífico plan de sonido, una buena historia (con fallas ((graves)) de guión) y unas actuaciones tan malas, que uno se pregunta si el casting no esconde un secreto que los espectadores, como víctimas colaterales de lo que sucede en la pantalla, no alcanzamos a comprender. Quizás contribuya al logro de una estética clase B, expresando una faceta genial (calculada) de este director excéntrico, consecuente y perseverante dentro de un estilo personal no siempre logrado, ni bien recibido por el público.
Nota: lo que sigue a continuación ha sido escrito pensando en quienes ya han visto la película. Por ello, se manejan con cierta libertad los elementos argumentales.
Ante todo, hay una sutileza fílmica que se expresa en la plástica de las imágenes. La veloz formación y disolución de nubes en el plano secuencia inicial, su constante variación de las formas sobre el cielo azul, coloca al espectador en la contemplación de un tiempo vaporoso y evanescente*. La mirada que se dirige a las alturas ya no encuentra nada. Lo único que podemos esperar del cielo es la caída de cuerpos arrastrados por la fuerza gravitatoria. La escena de la obra en construcción en la que el personaje ocasional va reconociendo a cada uno de sus compañeros (con ciertas reminiscencias de Peter Sellers interpretando el Gunga Din que no termina de morir en la Fiesta Inolvidable) se fundamenta en el hecho gravitatorio que Newton formuló, siguiendo la matematización de la naturaleza galileana, fundamento de la ciencia moderna (cuya esclavitud respecto de la técnica, vasalla del capital, la convierte en sospechosa de crímenes de lesa natura, como se explica más adelante).
También el plano en que el vestido de la protagonista se agita en el viento constituye una imagen bella que junto a otras sutilezas (el hilo de sangre que corre por el suelo entrando a la izquierda del cuadro, los disparos off the screen ((que, además, recuerdan El pasajero de Antonioni)), el tajo en el techo del automóvil, etc.), realzan la inteligencia narrativa de Shyamalan.
Contrariamente a lo que se comenta con asiduidad, la indeterminación de las causas es uno de los aciertos de la película. Como en Los pájaros de Hitchcock, las cosas, simplemente, ocurren. El desconocimiento de porqué ocurren, pone en jaque la racionalidad (relativa, ((y eso de la racionalidad quizás sea un poco exagerado))) en que se apoya la vida cotidiana. Así, se crea un terror ambiental y difuso. Si bien el efecto es preciso e inequívoco (los sujetos se detienen, se despersonalizan, desvarían y se quitan la vida), no es posible localizar al enemigo ya que lo que hay es auto-destrucción (individualmente masificada). Esto constituye un verdadero desafío narrativo. En general, durante el filme, no se espera un ataque de ni hacia otro: no hay canibalismo, ni vampirismo, ni usurpación de cuerpos, ni violencia contra terceros. Hay suicidios espontáneos, inmotivados: una suspensión irreversible de la voluntad de poder. Los humanos ya no quieren perseverar en su ser. Es como si los casos dispersos de autoeliminación, (sólo reunidos por estadística), acontecieran simultáneamente dentro de un territorio claramente delimitado y sin angustia previa.
El espectador participa de la incertidumbre de los protagonistas. Nadie sabe más (ni siquiera los especialistas). La duda comienza en las escenas y se continúa en la sala. Los gestos y actitudes de los personajes caen bajo sospecha. Todos están sujetos a la posibilidad de contagio inminente. Dado que la despersonalización existe realmente, la vieja loca encarna perfectamente el principio de incertidumbre: cuanto con mayor precisión conocemos la locura de la señora, menor certeza tenemos sobre las posibilidades de que haya sido contagiada. La paradoja que de aquí se desprende, es que no hay que temer tanto a la contagiada (salvo porque indica la cercanía del mal) sino a la que aún no lo ha sido (porque alberga sentimientos beligerantes contra el entorno humanizado).
El método científico (moderno) que sirvió para a dominar y transformar (a menudo brutalmente) la naturaleza para extraer de ella materias primas (y energía) con vistas a la producción de mercancías intercambiables en el mercado, se muestra inútil para determinar las causas y aportar soluciones para la crisis en ciernes. Más aún, la ciencia moderna sometida al apremio de la técnica, podría ser la causa para que la naturaleza (una palabra de la cual abusa el romanticismo ecológico) responda de manera inteligente, devolviendo agresivamente los servicios prestados por el inquilino VIP del planeta. El protagonista, Elliot (encarnado por el increíble Mark Wahlberg), alcanza el paroxismo escolar tratando de aplicar in situ los preceptos que enseña a sus estudiantes. Pero la verdad es que su método analítico no termina de acertar contra el ataque holístico del que es objeto, junto a sus coterráneos.
Hacer una película de suspenso (o de terror) sin atacante visible y con una hipotética brisa enemiga, no es nada sencillo. En todo caso, es un ejemplo de economía de medios. Shyamalan logra bastante con muy poco. Lo peor de la película lo constituyen el final, el vientito (recurso algo tonto, acaso prescindible) y la escena romántica en la casa de la anacoreta. El romanticismo en cuestión debió haber sido premiado con la muerte. Que el viento o los árboles o lo que fuera que constituyera el medio del mal, se apiade de los ridículos enamorados no hace más que desmentir los presupuestos del filme. Si se hizo justicia con Julian (John Leguizamo), el amigo del protagonista, Elliot debió haber recibido el mismo trato (o acaso, un poco peor).
* He ahí el cielo y las nubes, he ahí la atmósfera, el medio aéreo en que nos movemos. El siglo XX comenzó tomando por asalto el último reducto de inocencia para la vida humana: el aire. La modernidad, como proceso de explicitación de todos los implícitos, inauguró el siglo con los trabajos de Carrier (orientados a controlar la temperatura y humedad ambiental) por un lado y el diseño e implementación de nubes tóxicas estables encaminadas a exterminar al enemigo durante la Primera Guerra Mundial. Sobre estos y otros pensamientos inquietantes sugiero: Peter Sloterdijk, Temblores de aire. Editorial Pre-textos. Valencia, 2003.
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01 de Julio de 2008 - 0:40
Muy buena crítica Gabriel. Estamos más cerca de lo que piensas. Shyamalan es un gran director capaz de generar inquietud con los mínimos recursos, de acuerdo. Pero lo que tú llamas romanticismo yo lo llamo…¡sí!,¿por qué no?, prédica. Shyamalan siempre resuelve con la fe(¿viste Señales, La jóven del agua o El bosque? En El incidente también), sus personajes siempre se ven obligados a dar un salto de fe para purgar sus pecados y conseguir sus objetivos. Y me temo que, a pesar de que disfrute de su técnica y de sus inquietantes propuestas visuales(la gente cayendo es lo mejor del film, la manzana podrida de Newton, ja, ja, completamente de acuerdo) esto le convierte en un falso profeta, ¿de qué?, de la “fe”, o si prefieres en un tramposo y predecible narrador. Un abrazo
01 de Julio de 2008 - 1:14
Hola Víctor! Qué bueno que hayas venido y dejado tu comentario. Nunca dudé de nuestra cercanía, por el contrario (para nosotros el océano es apenas un charco).
Hablando de profetas, ¿crees que hay profetas que no sean falsos? La única profesía que he visto cumplirse últimamente ha sido el trailer de “Wall-e” (que no me defraudó y que será el tema de mi próxima columna). Nunca ví una película de Shyamalan que fuera totalmente satisfactoria. Incluso El sexto sentido, que tuvo algunos aspectos muy rescatables (creo que la única que no vi fue La jóven del agua, muchos me han dicho que soy afortunado) tiene detalles imperdonables como el peinado de Bruce Willis. En fin, creo que estamos de acuerdo: en las películas de Shyamalán, lo mejor son las cosas que caen por su propio peso. ¡Aleluya!
01 de Julio de 2008 - 16:27
Me hubiese gustado que Mark cayera por los techos de la obra en construcción, una de las mejores tomas…eso si hubiese estado genial!! Quizás así lo recordaríamos como el actor que ganó los MTV movie awards a la mejor caída y no quedarnos con las ganas de someterlo a increíbles torturas impensables por las pobres plantitas.
A ella quizás le daba tiempo hasta la podadora de césped de tamaño industrial.
01 de Julio de 2008 - 16:36
Hola Luciana! Cuánta razón tenés!! Me olvidé de la podadora!!! Lo se, es imperdonable. (Convengamos que Mark es terrible pero: ¿qué decir de la esposa? Es increíble, en medio de la catástrofe, la moralina culpógena norteña no cede. ¿Será hipocresía o hipocondría?).
07 de Julio de 2008 - 22:53
Arriba Newton!
Abajo Wahlberg! Se merece la podadora, pero antes tortícolis por el vientito en la nuca.
Viva los hipocampos!
Salu2
15 de Julio de 2008 - 7:00
gracias por la docta critica pero…a fin de cuentas, no estara el indio director cerrando deliberadamente su contrato con los estudios productores para dedicarce a cultivar te o algo parecido?, es tan decepcionante el filme, que despues de releer infinitas crticas me atrevo a concluir que definitivamente este es un “voluntario renuncio”o la expresion mas extrema de la auto complacencia de: “esta es una obra fenomenal” ¿que opinas?
15 de Julio de 2008 - 16:13
Hola FE- (espero que no te importe que te llame por la primera partícula)es muy posible que tengas razón. No estoy informado sobre las relaciones contractuales ni la vida privada de Shyamalan. Creo que esta película no será recordada como una “obra fenomenal”. Es más, no creo que vaya a ser (muy) recordada. Saludos!
20 de Agosto de 2008 - 18:58
ME GUSTO LA PELICULA SOBRE TODO EL PRINCIPIO QUE NO TENIA MOTIVO ALGUNO PARA PODER ENTENDERLA, NI COMO DE ESA MANERA SE FUE DESENVOLVIENDO A LO LARGO DEL FILM…SERA LA PROXIMA REALIDAD DE NUESTROS TIEMPOS?…O SIMPLEMENTE FICCION AL MAXIMO PARA CAPTAR AL PUBLICO…YO CREO Q ESTE TIPO SHYAMALAN SE PASA DE VUELTAS CON RESPECTO A SUS PELICULAS..QUE SIEMPRE TRATA DE CUESTIONAR LA FE Y LOS PRINCIPIOS QUE LOS HUMANOS VIVIMOS EN ESTE PLANETA
PULGAR ARRIBA PARA EL FIN DE LOS TIEMPOS!!