¿Qué semejanza hay entre Ofelia en “El laberinto del Fauno” cuando se enfrenta a seres horribles, entre César en “Abre los ojos” cuando intenta averiguar quién es o qué le está sucediendo, o bien Martín mientras intenta encontrar explicación al crimen ocurrido y a todas las interrogantes que se plantean en “Los crímenes de Oxford”? Quizá debería plantear la pregunta de otra manera: ¿Qué es lo que llevó a Guillermo del Toro, Alejandro Amenábar y Álex de la Iglesia a llevar a cabo estos proyectos tan ambiciosos? La valentía.
Es cierto que estos directores ya tienen una carrera formada, un talento innegable y apoyos, los cuales les haan sido otorgados por méritos propios. Pero hasta llegar a ese punto han tenido que arriesgar, tener los objetivos claros, y aún no teniéndolos, haber tenido la valentía de haberse embarcado en la aventura cinematográfica y defendido su idea hasta el final. El cine es valentía, de eso no hay duda. No hace falta irse a las altas esferas del cine de élite: para realizar un proyecto pequeño la valentía es incluso más necesaria. De esas experiencias depende el conseguir los objetivos, la ilusión para seguir adelante y la entereza para afrontar las decepciones.
Es una carrera de fondo, una lucha interna contra demonios invisibles que sólo se materializan en la cabeza del envalentonado realizador, actor, actriz, guionista, técnicos y un largo etc, en forma de miedos e inseguridades que sólo desaparecen emprendiendo el cámino, solo se eliminan tirándose a la piscina.
Desde este espacio queremos llegar a todo el mundo que quiera ser valiente, que esté interesado en inmiscuirse y empaparse del mundo audiovisual y cinematográfico. A día de hoy, nadie en su sano juicio intentaría ganarse la vida siendo cineasta, fuere cual fuere el ámbito al que pertenezca, viendo las estadísticas apocalípticas que de la industria de cine de nuestro país se hacen. Considero que es un error: hay industria cinematográfica en España, viva, que requiere de la atención y la confianza del espectador. Sobre todo de aquellos que, como nosotros, piensan que lejos de creer que el cine español está acabado, está más vivo que nunca, y goza de talento y expectativas.
Hay que empezar apoyando las nuevas creaciones, las nuevas tendencias, fomentar la creatividad de una manera enérgica y positiva. Ciertos Articulos negativos y tremendistas que nos hemos topado hacen un flaco favor. Basta de tirar piedras contra nuestro propio tejado y de adelantar poco menos que la extinción de nuestra industria cinematográfica, cuando lo que hay que hacer es apoyar y empujar a que la gente se atreva, independientemente de unas estadisticas u otras.
Alguien del bagaje de Álex de la Iglesia ha salido a rebatir tal discurso y exponer el punto de vista opuesto. Habla alto y claro: nuestro cine no está muerto ni enterrado, sino lo contrario, tiene vida, talento, creatividad y , sobre todo, Valentía. Los que deben recoger el testigo y seguir el ejemplo de los emprendedores son las altas esferas, donde se firman los cheques, y arriesgar; aunque gracias a internet cada vez es más fácil sacar una obra barata y con posibilidad de que la vean miles de personas a través de la red.
Me gustaría resaltar como ejemplo al realizador Nacho Vigalondo. Con sus diferentes trabajos nos muestra que se pueden hacer proyectos simples, valientes y con ingenio. Os dejo colgado uno de sus cortometrajes que, a mi juicio , resume lo que os acabo de contar; mientras seguiremos esperando a que su primer largometraje, “Los Cronocrímenes”, vea la luz, yo sin duda estaré expectante.
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26 de Marzo de 2008 - 17:28
Estoy completamente de acuerdo!