Los cronocrímenes: ¿viajes en el tiempo?

Crítica / Análisis, Trailers Añadir un comentario

Después de la magnífica entrevista que nuestra compañera Soraya Pérez hizo a Nacho Vigalondo a propósito de Los Cronocrímenes, toca ahora la crítica.

La hago retomando tres temas que Soraya habló con Vigalondo: cine de género revisitado, un espectador activo y, por último, un aparente relevo generacional en el cine español.

Trailer de Los cronocrímenes

La película de Vigalondo es, ciertamente, un juego con el cine de género: ciencia ficción de serie b, algo de thriller y de comedia entremezclados, un formato y una textura de imagen cuidadamente descuidadas, una historia completamente inverosímil -con viajes en el tiempo, una momia rosa y una mujer desnuda en medio del bosque, la búsqueda de un asesino que se convierte en búsqueda de sí mismo, deseo y culpa- que sin embargo funciona, y todo ello en medio de la Asturias más verde y rural. Bizarro y atractivo, aunque sólo sea por lo novedoso de este tipo de propuestas en el panorama cinematográfico nacional. Y aquí, eso, se aplaude.

Así que diré que, como cine de género, la película funciona: el guión está bien escrito, las piezas encajan, la estructura sostiene una compleja trama de idas y venidas en el tiempo donde, como el propio Vigalondo cuenta en la entrevista, todas las acciones han de corresponder en una historia que no lo pone nada fácil. Bien, pues, como cine de género. Como cine a secas, sin géneros y sin juegos, sin guiños y sin obsesiones adolescentes, la cosa funciona bastante menos, pero como es cine de género… no le pedimos más. Aunque quizá debiéramos hacerlo.

Segundo tema: un espectador activo y una historia abierta.

Vigalondo reclama un espectador activo porque él es, antes que nada y por encima de todo, un espectador. De ahí que su cine sea, sobre todo, cine del cine. No en forma de reflexión culta sobre la creación cinematográfica (de eso no hay ni rastro), sino en forma de complicidad: Vigalondo forma parte de una generación que ha crecido en la imagen, ha visto toda la tele del mundo, todo el cine que ha podido, ha leído cómic y ciencia ficción pero quizá no sepa (porque no le interese saberlo o porque conscientemente lo ignore) quienes son André Bazin, Jacques Rivette o Rainer Werner Fassbinder, por dar algún ejemplo; una generación que jugaba con muñecos de Stars Wars y, muy probablemente también, se hacía a los 10 años con la Super 8 de su padre y rodaba, fotograma a fotograma, al muñeco Jabba the Hut con el de la (anti)erótica princesa Leia. Un generación y un espectador que piensan con imágenes y con escenas de películas, que ven el mundo a través del cine, en lugar de llevar el mundo, su mundo, al cine.

los cronocrimenesSe trata, pues, de la complicidad con un nuevo espectador, aquel que no sólo comparte las mismas referencias y parecidas obsesiones, sino que es, también, un potencial cineasta. Vigalondo representa la actual y del todo interesante democratización del cine (y de la creación en general): con una cámara cualquiera, muchas ganas, talento y bastante morro todos podemos hacer cortos, y si la cosa sale, cine (eso que muestra Michel Gondry en “Rebobine, por favor”). Y de ahí que este tipo de espectador-cineasta tienda a refugiarse en el cine de género (más libre visual y narrativamente hablando) y tienda paralelamente a huir, con consecuencias de peso, del cine a secas (sea esto lo que sea).

Y llegamos al aparente relevo generacional: sí, cierto, Vigalondo no hace cine español al uso (no hay referencias a la historia de España, ni pretensiones intelectuales finalmente pueriles o directamente vacías, tampoco hay costumbrismo zafio), de hecho hace –junto a un puñado escaso de cineastas nacionales más- otra cosa (ni mejor ni peor, simplemente otra). De ahí que la industria y las distribuidoras tengan miedo, no apuesten por ellos o lo hagan sólo después de haber ganado en festivales internacionales, estrenado antes en EEUU o haber vendido la historia al mismísimo Tom Cruise. ¡Qué inventen ellos!

Y sin embargo este relevo generacional se queda corto, pues las carencias de la generación anterior se cuelan en ésta. No sólo siguen fallando, o faltando, elementos que uno no puede dejar de pedirle al cine: una correcta dirección de actores y una buena interpretación (en esta película me temo que no verán nada de esto), una construcción narrativa depurada y pensada (tanto en los diálogos como en el tratamiento de la imagen y de la propia historia), además de una reflexión sobre aquello que la trama (la historia) quiere sugerir, apuntar, indagar. Sí, estos pilares de lo que uno entiende por el cine siguen resultando deficientes, como lo son o lo eran en el cine de la generación anterior.

Pero hay algo más, una continuidad más con la generación anterior que arruina el relevo (tan anhelado por el que esto escribe): la nostalgia. Si el cine arquetípicamente español estaba preñado de nostalgia (todas esas películas que miran atrás y tratan de una infancia –desgraciada o agraciada, poco importa- perdida, de la vida en el pueblo o de la guerra perdida, del descubrimiento adolescente del cuerpo propio y del ajeno, o de los 80 maravillosos u horrosos… siempre asentados en un tiempo ya pasado, entre mítico e idealizado), el cine de Vigalondo no deja de estar hecho desde la nostalgia de la infancia y la adolescencia, aunque esta infancia esté representada ahora por todo el universo visual que educó su mirada y que allí quedó atrapada. ¿Qué tendrá la creación española con el pasado, la infancia, lo perdido y añorado? Algo que un viaje en el tiempo no cura, me temo.

Vayan, en cualquier caso, a ver la película: lo pasarán bien, saldrán del cine pensando en la historia, intentando atar los cabos que deliberadamente quedan sueltos, verán algo diferente y ayudarán a un relevo generacional que no por tímido y entrecortado carece de interés.

del.icio.us Digg Technorati Google Windows Live Yahoo

Popularity: 45% [?]

Jorge Lago

2 de respuestas para “Los cronocrímenes: ¿viajes en el tiempo?”

  1.   Add karma Subtract karma  +0
    La originalidad en el cine o la falta de ella: Funny Games 2008 | Cineforum - Blog Universia dijo:

    [...] de estrenarse Los Cronocrímenes (crítica de Los cronocrímenes, entrevista a Nacho Vigalondo), llevo meses esperando al estreno y, por motivos de trabajo no la he [...]

  2.   Add karma Subtract karma  +0
    Tola dijo:

    POr fin vi ayer la pelicula. Me pareció ´grandísima, y eso que iba con muchas espectativasy temia decepcionarme, pero no fue asi. Me gustó su solidez a nivel de historia. Es algo dificil hacer una película de ciencia ficción y que el espectador no se esté revanando los sesos intentadno entender, lo sólido de su historia y la perfección en su dirección la hace totalmente entendible a la primera, y ahí radica su punto fuerte. No es una película pretenciosa y en ningún momento se pierde por su propio camino, siempre tiene claro lo q hay, no se va por derroteros…simpleza ante la solidez argumental y final abierto, pero a la vez cerrado….seguirán habiendo hectors sin parar…..muy buena
    Un saludo

Deje un comentario

*
To prove you're a person (not a spam script), type the security word shown in the picture. Click on the picture to hear an audio file of the word.
Click to hear an audio file of the anti-spam word