Antonio Peláez
Todo sucedió tras la boda de Sandra Bullock con el mecánico de coches de la tele americana. La clave del cine estaba en la Bullock, lo comprendí inmediatamente. Un servidor (no web, pero sí “seguro servidor”) había obtenido el título de una carrera relacionada con la economía o la empresa, había inscrito su nombre en otra relacionada con la historia hacía ya tanto tiempo que estaban pensando en darme como asignatura, había hecho algún que otro corto (los menos deleznables de los cuales incluso deben parar por Youtube), había montado y realizado los efectos de un largo experimental de Javier Aguirre, había llevado la dirección de una revista económica, había establecido una productora de publicidad que aún no había quebrado … Qué de cosas grandiosas había hecho yo, la verdad. O no, o auténticas tonterías, también es cierto lo que estás pensando. Pero no conocía la intrínseca verdad del cine.
Los buenos directores, los directores de cine intelectual del bueno empiezan con K. Kiarostami, Kusturica, Kieslowski, Kim Ki Duk (éste se lleva el premio con tres), Kurosawa, … ¿Y por qué las películas de la Bullock no eran consideradas intelectuales? Porque Bullock lleva la K al final. Ésa y sólo ésa fue la razón por la que creé Radiocine. Sí, claro que sí, Radiocine, la radio del cine en Internet y también a través del móvil o del teléfono (91 151 69 04 o 91 187 74 74). Porque la clave del mundo no se encuentra ni en el Código da Vinci, ni en Los pilares de la tierra ni en los anuncios de la tele. La clave del mundo se encuentra en el cine, y en Radiocine el cine se escribe con k (de Bullock, por supuesto).
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