24 Abril 2008
A propósito de El baño del Papa. El cine en Uruguay
Crítica / Análisis, Estrenos, Industria cinematográfica Añadir un comentario
El paisito (título de la nueva película de Ana Diez, exhibida hace pocos días en el Festival de Málaga, refiriéndose a Uruguay) tira. Y por supuesto no voy a ocultar mis raíces. Es decir, nací en esa tierra (por cierto, Uruguay es una palabra guaraní, el idioma de nuestros indígenas originales y que nunca llegamos a hablar, que significa La tierra de los pájaros pintados), y por lo tanto, todo lo que ocurre allí me llega.
Es, por lo menos curioso, escribir sobre el cine uruguayo. No hay una industria como tal. Hay gente con mucho talento que hace (o hizo cine) como franco tiradores. Fueron y son franco tiradores. Por esa razón, y porque todavía se está buscando una legislación que proteja y ayude al desarrollo de una industria como tal - se están dando pasos interesantes en ese sentido - siempre ha habido una producción muy escasa. No voy a hablar aquí de los orígenes de la industria cinematográfica en Uruguay. Pero aunque no hacíamos mucho cine, sí es cierto que veíamos todo el cine del mundo. Yo recuerdo haber visto en salas comerciales películas rusas, checas, alemanas, italianas, francesas, españolas, argentinas, mejicanas, etc. Siempre tuvimos una visión muy amplia de las películas que se hacían en el mundo. Hoy en día, gracias a Filmoteca, y a alguna gente que le puede la pasión, esto sigue sucediendo. Se ve mucho cine - aparte del norteamericano que generalmente llena las pantallas de las salas comerciales - en otro tipo de salas.
Yo no puedo olvidar, cuando recién comencé en este negocio, en Uruguay, que estrenábamos, por decirlo así, el Rambo de turno y hacía dinero, pero también estrenábamos una película de Bergman, y era comercial. Este conocimiento que adquirí allí, de saber que hay público para las películas que llamamos de autor, lo apliqué en otros países y me ayudó mucho en mi carrera.
De alguna manera, era el representante de una compañía norteamericana que sabía como manejar otro producto que no fuera el que recibía de los estudios.
Creo que es el momento de remarcar algo que tiene que ver con esta historia: el primer país que estrenó una película de Ingmar Bergman fuera de Suecia, fue Uruguay. Y eso se debió a un maestro de la crítica que se llamaba Homero Alsina Thevenet. Un genio. Vio “El manantial de la Doncella” en un Festival, tal vez en Cannes, y cuando volvió a Montevideo escribió tal crítica que un distribuidor independiente compró la película.
Todo lo que antecede, creo, tiene que ver con las pocas, pero talentosas películas que produce Uruguay. En los últimos años varias de ellas han ganado numerosos galardones en diversos Festivales. Unos pocos ejemplos, Whisky (de J. Pablo Rebella y Pablo Stoll, también autores de otra película de culto, 25 Watts, hecha con poquísimo dinero), que ganó el Colón de Oro en el XXX de Huelva, además del Goya a la mejor película extranjera de habla hispana, dos importantes premios en el Festival de Cannes en el 2004, etc. El viaje hacia el mar, de Diego Arsuaga ganó el Colón de Oro al mejor largometraje en el Festival de Huelva en su 29º edición, además de premiso en otros Festivales. En la puta vida, de Beatriz Flores Silva, ganó también el primer premio en Huelva, además de otros premios en varios Festivales. En fin, la lista puede ser más amplia, otros talentos, como Adrián Caetano o Carlos Ameglio (realizador hace un par de años de la notable La cáscara) por mencionar a unos pocos, se quedan en el tintero.
A lo que voy: El baño del Papa. Una historia que tiene que ver con el Uruguay profundo, con ese interior del país, que a lo mejor dista a 350 o 400 kilómetros de la capital, pero que los montevideanos desconocemos. Una historia hecha con el corazón. El Papa va a venir a la ciudad de Melo. Se dice que vendrán por lo menos 50.000 personas de Brasil (Melo está muy cerca de la frontera con Brasil) a ver al Papa. La gente pobre de esa ciudad, muchos de los cuales viven del contrabando (cruzan la frontera en bicicleta, y los más afortunados, en moto, a traer artículos que le permitan obtener una ganancia), empeñan sus casas para montar unos tenderetes para ofrecer comidas como empanadas, chorizos, tortas, etc. A uno de los personajes se le ocurre montar un baño porque sin duda mucha gente lo iba a necesitar. Por supuesto el Papa vino, estuvo veinte minutos, y los cincuenta mil brasileros nunca aparecieron. La historia es verídica, y hubo dos o tres personas que se suicidaron porque habían empeñado todo para montar un tenderete y ofrecer comida.
La película está hecha con talento, con un buen desarrollo de los personajes, incluido el policía corrupto que chantajea a los contrabandistas, y la mayoría de los actores no son profesionales. Yo la vi dos veces en Montevideo, en funciones normales. Las dos veces, al terminar la proyección, el público aplaudió a rabiar. Un comentario que oí a uno al salir de la sala: ¿Dónde estaba yo que no me enteré de esto? La historia tuvo lugar en 1988. Una vez más, el arte supera a la realidad. Mucha gente se enteró de esta historia a través de la ficción.
Popularity: 50% [?]
24 de Abril de 2008 - 16:53
Muy buena síntesis de la historia del cine uruguayo. Recién ahora comienza a darse una especie de acumulación de conocimiento adquirido. Hasta no hace mucho, cada experiencia solitaria (los francotiradores), comenzaba y finalizaba en sí misma. Por suerte ya hay formación, incipiente pero la hay y como bien señalas, se avanza hacia formas legislativas que soporten y estimulen una industria; sin continuidad no hay industria. Pero además del aspecto industrial está lo que señalas al final de la nota: el cine es comunicación y transmisión, hace sociedad y construye cultura. El baño del Papa sirve, entre otras cosas, para que esas vidas pequeñas y sus sinsabores salgan del anonimato y lleguen a lugares tan equidistantes de los suburbios de Melo como Madrid o Montevideo.
Un abrazo y buen pre estreno!
25 de Abril de 2008 - 1:53
Me ha gustado tu analisis y coincido plenamente con el.Nuestra idiosincrasia hace que en un pais tan pequeño como el nuestro las distancias sean sobrevaloradas e historias de vida como las contadas aqui a veces no las conocemos o valoramos en su justa medida.Hablando del cine uruguayo, creo que somos como un grupo de niños todos juntos en un jardin, pero cada uno jugando solo con su propio juguete.
un geaqn abrazo
27 de Abril de 2008 - 21:20
[…] más cosas, Antonio: A ver. Tenéis uno, dos y hasta tres “posts” (qué anglicismo más terrible, en fin) en este blog. En Radiocine tenéis la […]