15 Mayo 2008
Sayles endulza los estrenos con miel y Gordon introduce reflexión en Youtube (o no)
Estrenos, Trailers Sin comentarios »
John Sayles es uno de esos directores marcados a fuego con el sello “Independiente”, que parecen predestinados a abrirnos los ojos a esas otras realidades que el cine en muchos casos descubre con asombrosa facilidad. Esta semana -y de nuevo con el preestreno organizado por Universia- nos hace disfrutar de la música, del blues, del soul, en directo y es que no hay nada como el cine para captar el placer de escuchar auténtica música en directo. Aunque parezca una paradoja, como la misma “pasión” del cineasta español Rafael Gordon, que hace películas sin apoyo de nadie aunque luego se vean en instancias oficiales como el mismo Museo del Prado.Honeydripper
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La película de los hermanos Wachowski es un mega esfuerzo de producción y más precisamente, de posproducción. El trabajo de arte crea espacios de colores seductores, intensos e imposibles. La técnica de animación diseña el mundo por caminos detallistas empleando infinidad de horas hombre/máquina (sombras, texturas y un sin fin de layers con brillos, humo, etc.), mientras la green screen concilia actores y locaciones reales que fueron des-realizadas digitalmente.
El comienzo de Casual day me dejó atontado. Una conversación entre dos amigas, típica sobre los problemas sentimentales de una de ellas. Eso es lo impresionante de ésta película, todo parece normal, pero a medida que avanza el metraje te vas dando cuenta que estás ante algo diferente, algo cabrón, ácido; como una ostia en la cara. Como la realidad misma, quizá por eso es tan acertada, tan concreta, porque no se corta, no deja títere con cabeza y trata temas tan cercanos como es el mundo laboral sus lados oscuros, que nos da miedo verlo. Es dura porque trata un tema del día a día y en éste país, por lo menos hasta hace relativamente poco e incluso sigue sucediendo a diario, tendemos a hacer como los niños pequeños cuando les aterra algo: taparse con la sábana, intentar no mirar al monstruo a la cara. Ese es el acierto de esta película, tratar un tema tan real y tan rechazado con esa valentía y crudeza.
Hubo un comentario la semana pasada sobre películas independientes que los grandes Estudios adquieren para distribuir y que a veces no saben que hacer con ellas. Hay más de una razón por la cuál se compran esas películas. Una de ellas es para establecer una relación con el director. Reconocen su talento y quieren contar con él para el futuro, seguramente para proyectos más ambiciosos.
Decía la semana pasada que Los Falsificadores propone un conflicto (ético, político, existencial) que no resuelve, impidiendo al espectador salir de la sala confiado y seguro de haber encontrado un lugar desde el que juzgar, valorar y por tanto distinguir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo correcto de lo incorrecto…
El veintidós de mayo próximo se estrena en casi todo el mundo, simultáneamente, la cuarta versión de las andanzas de Indiana Jones, una vez más con Harrison Ford, y que se llama